El cambio en la actitud del equipo nacional se notó desde el primer minuto, con la intención de ser protagonistas, algo que no se había visto en la fecha pasada ante Ecuador. Los nacionales tuvieron siempre el esférico, ante un mezquino equipo del Rimac que se dedicó más a defender y esperar el contraataque más que proponer.

Y con ese afán de ser el que tiene los hilos, solo hubo que esperar a que llegara el primer tanto el que cayó en el noveno minuto de juego. Un pase para Mauricio Isla en el área fue aprovechado de buena forma por el lateral, quien tras sacarse a su marca lanzó un centro al segundo palo que Arturo Vidal conectó de cabeza para desatar la alegría en Ñuñoa.

Tras el tanto, el equipo de todos se vio más suelto y rotando entre sus líneas, mientras los incaicos apenas insinuaron con balones detenidos. De hecho, los chilenos pudieron aumentar el marcador, pero el portero Pedro Gallese evitó un segundo tanto de Vidal, y posteriormente hizo lo mismo con un cabezazo de Nicolás Castillo.

Luego del descanso el técnico Ricardo Gareca intentó mover las piezas de su elenco con el ingreso de Raúl Ruidiaz, aunque en un principio no generó opciones en el área defendida por Claudio Bravo. Un testazo de Corzo y una mala definición de Christian Cueva, fueron las más peligrosas a favor del elenco rival.

Hasta que llegó el fatídico minuto 75, cuando Edison Flores recibió en las afueras del área local y resistió la marca chilena hasta sacar un zurdazo que Bravo no alcanzó a despejar, transformándose en la paridad.

Pero cuando más se necesita aparecen los grandes. Y en el 85’ Vidal tomó el balón, ganó algo de espacio y con un zurdazo colocado hizo estallar al estadio que necesitaba una victoria para volver a creer en la Roja .

Con el resultado Chile se mantiene en la séptima ubicación de la tabla de las Clasificatorias, pero ahora más pegado a la zona alta, a solo tres unidades de la zona que entrega un cupo directo para Rusia 2018.

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