Alrededor de 100 mil personas se volcaron a las calles para manifestarse en contra del actual gobierno brasileño, encabezado por Michel Temer, quien el pasado miércoles fue investido como nuevo Mandatario.

Los adherentes a Dilma Rousseff y militantes del Partido de los Trabajadores tiñeron de rojo la Avenida Paulista con carteles que pedían la salida de Temer, a quien acusan de “golpista” por el juicio político contra Rousseff.

Las manifestaciones dejaron un saldo de 26 detenidos por desórdenes y por porte de objetos contundentes. La policía usó gases lacrimógenos para dispersar a los miles de detractores al nuevo gobierno.

La principal preocupación de las autoridades fue que la manifestación no afectara el paso de la antorcha olímpica de los Juegos Paralímpicos, por lo que se autorizó la congregación después de la actividad deportiva.

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