Como uno de los proyectos más importantes que se han discutido en el Parlamento durante décadas definió el senador Rabindranath la reforma constitucional que establece la elección directa de gobernadores regionales y que fue aprobada la noche del miércoles por la Cámara Alta.

Tras una extensa discusión, el articulado de la reforma que reemplaza la figura del intendente designado por el gobierno por un gobernador regional electo fue despachado por mayoría.

Primero se sometió a votación lo que se consideró “el corazón del proyecto”, referido al artículo 111 de la Constitución sobre la creación de “un gobernador regional”, su votación y características, lo que fue respaldado por 26 votos a favor y 9 abstenciones; además del artículo 115 bis para el cargo de un “delegado presidencial regional” que obtuvo 23 votos a favor, 6 en contra y 7 abstenciones.

El senador Rabindranath Quinteros apuntó a que se trata de uno de los pasos más importantes en materia de descentralización y desestimó las críticas de quienes señalan que la nueva figura del gobernador regional no tendrá mayores atribuciones ni competencias.

“El argumento de que no se entregan suficientes atribuciones es falaz. Aquí no se está creando un nuevo servicio, los gobiernos regionales existen, operan y nadie los desautoriza porque no tengan suficientes atribuciones”, enfatizó el parlamentario.

Quinteros explicó que la reforma aprobada tiene dos objetivos claros: separar la figura del representante del presidente de la del ejecutivo del gobierno regional y proceder a la elección de este último.

“Nunca fue el objetivo de esta reforma ampliar las atribuciones de los gobiernos regionales, ese es precisamente el objetivo del proyecto de fortalecimiento de la regionalización, más conocido como de transferencia de competencias, que se inició por mensaje del presidente Piñera y se amplió por indicación de la presidenta Bachelet y que está en trámite, además del proyecto de rentas regionales”, explicó el legislador PS y puntualizó que la discusión sobre las atribuciones a traspasar a los gobiernos regionales debe darse en el marco del análisis de estas dos iniciativas.

El parlamentario también apuntó a los temores frente a una duplicidad de funciones o potenciales conflictos entre las autoridades regionales designadas y las electas.

“Se habla de un monstruo de dos cabezas, un delegado presidencial y un gobernador electo que entrarían en conflicto”, comentó Quinteros, junto con explicar que la existencia de dos autoridades es propia de los estados unitarios con generación democrática de la autoridad intermedia.

“Si vamos a tener un gobernador electo, debe haber una autoridad con atribuciones sobre la parte del aparato del estado que tiene presencia en la región y que sigan dependiendo del nivel central. Sobre la posibilidad de que existan conflictos entre ambas autoridades, por cierto puede ser así, pero no va a ser la regla general”, afirmó.

“Confiemos en las regiones, en que tenemos la capacidad de decidir por nosotros mismos”, concluyó Quinteros.

Weitzler

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