Por 28 votos a favor, 6 en contra y dos abstenciones, la Sala del Senado respaldó la idea de legislar del proyecto, en primer trámite, que crea el acuerdo de vida en pareja (AVP). Asimismo se fijó como plazo para presentar indicaciones hasta el 20 de enero.

En la jornada que -no estuvo exenta de diversas manifestaciones en las tribunas- intervinieron los senadores Carlos Larraín, Ignacio Waker, Hosaín Sabag, José García Ruminot, Alberto Espina, Eugenio Tuma, Francisco Chahuán, Lily Pérez, Carlos Cantero, Carlos Bianchi, Isabel Allende, Andrés Zaldívar, Juan Pablo Letelier, Jaime Orpis, Camilo Escalona, Guido Girardi, Hernán Larraín, Ricardo Lagos Weber, Ximena Rincón, Pedro Muñoz, Fulvio Rossi, Alejandro García Huidobro, Jorge Pizarro, Alejandro Navarro, Juan Antonio Coloma, Jaime Quintana y José Antonio Gómez. Además de la ministra secretaria general de Gobierno, Cecilia Pérez.

APRENSIONES Y POLÍTICAS PÚBLICAS

El senador Larraín Peña expresó sus aprensiones y señaló que el AVP tiene elementos similares al contrato civil, con derechos sucesorios idénticos al contrato matrimonial, no obstante, no crea permanencia y tampoco tiene duración mínima, con lo cual se podrían celebrar 10 AVP al año, porque es disoluble en cualquier momento”. Advirtió que “el proyecto generará situaciones complejas “enredos”, porque acentuará el carácter desechable de las relaciones afectivas.

Una postura distinta manifestó el senador Ignacio Walker quien dijo que “darle un estatuto jurídico a las parejas que conviven debiera ser un objetivo de política pública, ya que ello redunda en el beneficio no solo de la pareja en cuestión sino también del conjunto de la sociedad”. Aclaró que “soy de los que creen que el matrimonio es, por su naturaleza jurídica, un contrato entre un hombre y una mujer, pero las parejas que no están en condiciones de estatuir una relación de ese tipo y que simplemente conviven quedan en una situación de precariedad y vulnerabilidad”.

El senador Sabag explicó que mediante este proyecto “se regulan los derechos y obligaciones de los contrayentes. Tiene efecto en parejas tanto heterosexuales como del mismo sexo y que actualmente enfrentan un sinnúmero de problemas prácticos, tales como, herencia, temas patrimoniales y tampoco pueden adoptar decisiones médicas en favor del otro”.

A su turno, el senador García Ruminot, precisó que este proyecto “reduce a su mínima trascendencia la institución del matrimonio, ya que la nueva figura que se crea es tan parecida al matrimonio que cabe preguntarse si llegará a ser desplazada pues establece los mismos derechos pero con un sistema de disolución más expedito”. Advirtió que “cuando debilitamos a la familia lo que estamos haciendo es ir en contra de las instituciones fundamentales. Las estamos desprotegiendo y no vamos en el sentido que debe ir en nuestro ordenamiento jurídico”.

EFECTOS JURÍDICOS

Por su parte, el senador Espina aclaró que “este proyecto regula los efectos jurídicos derivados de la vida afectiva en común de dos personas. No es un contrato de compraventa o de arriendo. Es la regulación que el Estado de Chile hace respecto de la relación que surge del afecto entre dos seres humanos”. Asimismo defendió el derecho de dos personas del mismo sexo a regular su relación de afecto porque “uno no puede ser partidario de una sociedad inclusiva, solidaria si no otorga las herramientas para que relación tenga una regulación en la legislación”.

En tanto, el senador Tuma destacó que “estemos dando pasos sustantivos hacia una nueva sociedad donde se respete la libertad y tengamos menos restricciones para desarrollarnos como hombres y mujeres libres”. Agregó que “quienes tenemos vínculo matrimonial no significa que no estemos de acuerdo en que otros que no lo posean puedan establecer una forma de convivencia con otro título y, por tanto, el Senado chileno está dando pasos importantes en abrir la libertad de elección en el ámbito de las relaciones de convivencia”.

El senador Chahuán recordó que el texto legal en discusión fue un compromiso adquirido por el gobierno del Presidente Piñera, sin embargo, aclaró que “del universo potencial que podría acceder a este acuerdo, es decir, 2 millones de personas. No todas podrán contraer el AVP porque muchas tienen vínculos matrimoniales pendientes”. Añadió que el proyecto no incide en que la familia sigue siendo el elemento fundamental de la sociedad y que el matrimonio es un contrato solemne entre un hombre y una mujer”.

SOCIEDADES IMPULSAN LOS CAMBIOS

A su turno, la senadora Lily Pérez manifestó su “orgullo al poder apoyar este proyecto impulsado en este gobierno, dado su impacto no solo legal, sino también ético y moral”. Recordó además el impacto que provocó en su momento la discusión de la actual ley de divorcio y recalcó que “nuestra sociedad ha ido reduciendo las discriminaciones -paso a paso-“. Precisó que no son las leyes las que cambian los hábitos, son las sociedades las que las empujan y aseveró que “el amor no tiene sexo, por lo que no podemos discriminar en los efectos que tendrá esta ley”.

Por su parte, el senador Cantero también respaldó que la iniciativa “responde a la necesidad humana de vincularse, ya sea heterosexual u homosexualmente”. Asimismo, destacó que se consideran y cautelan aspectos tan importantes como de previsión, de salud, de tuición y “evita discriminaciones arbitrarias (…) Es un exceso que se diga que esto daña a la familia, al contrario contribuye a darle más estabilidad a la relación de las personas”.

A su turno, el senador Bianchi recordó que en 2007 presentó un proyecto de ley en esta línea y llamó a que la iniciativa resguarde, especialmente, “a las mujeres que tras años de relación puedan quedar en desamparo, ante el abandono de la pareja”. El legislador, a pesar de respaldar la norma, criticó –entre otros- que “no considera a las personas que tienen vínculo matrimonial, “porque a pesar de existir el divorcio, por diversos motivos, a veces no se puede concretar, por lo que hay que idear fórmulas para el divorcio unilateral”.

ANTE EL REGISTRO CIVIL

“Dar una forma jurídica a millones de personas que sufren en silencio, que han sido discriminados, que no tienen derechos previsionales, o hereditarios porque no han optado por el matrimonio”, fue uno de los objetivos resaltados por la senadora Allende, quien rememoró que una discusión similar se generó con la ley de divorcio. La parlamentaria precisó que espera que “el acuerdo se celebre solo ante el registro civil, no ante notario”, entre otros aspectos que se deben perfeccionar y adelantó que ya aportó con indicaciones.

El senador Zaldívar concordó con esta solicitud y resaltó la labor de la Comisión “en un trabajo complejo, sin perjuicio que requiere perfecciones, pero que adecua efectos desde el punto de vista civil, penal, familiar y patrimonial”. El congresista llamó a determinar cómo se pondrá término al acuerdo, “lo que también puede ocurrir, y tampoco está logrado el cómo facilitar el acuerdo para parejas que por diversas causas no se han separado”, precisó.-

El senador Letelier reconoció que la sociedad conyugal se encuentra cuestionada porque es una institución discriminadora junto con asegurar que los contratos que regulan las relaciones afectivas, deben reformarse. “Este proyecto es infinitamente mejor que el original, avanza en establecer un tipo de contrato que no tiene los vicios del matrimonio”. Reflexionó respecto a ciertos sectores que “desean imponer su visión de familia y creen que ésta podría verse afectada por una ley”. Por ello hizo un llamado a terminar con el temor a la diversidad.

Luego, el senador Orpis enfocó su argumentación en la necesidad de proteger la estabilidad de las relaciones de pareja. Se mostró partidario de generar un AVP para los homosexuales puesto que no cuentan con un reconocimiento jurídico, sin embargo, respecto a la comunidad heterosexual, manifestó no ser partidario de este instrumento. “Este acuerdo debilita la estabilidad, porque en este caso existe la opción del matrimonio y el divorcio, y el AVP permite terminar una relación sin causales”.

DISCRIMINACIÓN Y VALORES

El senador Escalona también consideró que el fin del matrimonio no descansa en lo legal y enfatizó que “llegó la hora de asumir la realidad”. Al mismo tiempo, hizo un llamado a no demonizar la homosexualidad y al respecto, aludió a la comunidad evangélica que se ha mostrado reticente a validar los derechos de este sector. “Nosotros trabajamos por los derechos de los evangélicos, y por eso no deberían actuar con la intolerancia con la que hoy lo hacen, y tampoco me parece que se use este tema para fines electorales”.

El senador Girardi graficó las dos visiones que tienen la sociedad frente al matrimonio homosexual: los que lo aprueban y los que lo rechazan. “Los conservadores buscan imponer una visión valórica y religiosa donde se entiende que la sexualidad está al servicio de la procreación… sin embargo, los seres humanos podemos entender nuestra intimidad en otras dimensiones”. Insistió en que todas las personas tienen los mismos derechos, permitiendo incluso que la comunidad homosexual pueda optar por el AVP o la sociedad conyugal.

El senador Larraín Fernández anunció su apoyo al proyecto pero anticipó que durante el debate en particular introducirá algunos cambios. “Pienso que es justo reconocer la falta de una regulación legal de la convivencia de personas que viven en pareja o que poseen relaciones afectivas que tienen afán duradero”. Indicó que “se producen y generan vacíos que la ley no debe dejar de considerar”. No obstante, advirtió que existe cierta “incoherencia en establecer el AVP para parejas sean o no del mismo sexo y decir que no se puede tener matrimonio para personas del mismo sexo”.

El senador Lagos Weber reflexionó sobre el hecho que estos temas trascienden la política del día a día y valoró el hecho que sean “transversales”. Agregó que “la aprobación del AVP va a ser un país más inclusivo que acoge a todos y a todas en nuestro derechos, en lo que queremos y soñamos en la medida que no afectemos a terceros”. Recordó que “pese a que hay sectores que se resisten a acoger estos cambios, este proyecto apunta a otorgar derechos a todos porque nadie tiene el monopolio del afecto o la familia”.

CONVIVENCIA Y DESAFÍO CULTURAL

La senadora Rincón felicitó la labor de las diversas organizaciones e instituciones que “nos permitieron llegar hasta aquí”. Recordó que hace 500 años, uno de los principales conquistadores -Pedro de Valdivia- vivía una situación de hecho como la que hoy se legisla. Entonces fue obligado a separarse de su mujer y conviviente Inés de Suárez, pero eso significa que las relaciones de hecho siempre han existido, porque las personas conviven por amor”, dijo. El punto de conflicto es que “hoy los convivientes están en desventaja legal”.

A su turno, el senador Muñoz Aburto, valoró que Chile haya avanzado en abolir distintas formas de discriminación: la distinción de hijos legítimos y naturales, divorcio, discriminación etc. No obstante, en la actualidad, “existen problemas evidentes vinculados temas de parentesco y sucesorios de las parejas que han decidido unir sus vidas”, dijo. Por eso manifestó que “aun cuando sabemos que quedan pasos que dar hay un enorme desafío en materia cultural”.

“Me alegro que podamos votar este proyecto que tiene un valor muy grande, porque reconoce que hay otras formas de construir familia, que van más allá del matrimonio”, resaltó el senador Rossi y manifestó que “el AVP no es un contrato comercial cualquiera, están involucrados sentimientos”; en la misma línea argumentó que continuará impulsando el matrimonio igualitario, el no permitirlo, indicó “es una forma de discriminación y violación a los derechos humanos”.

Distinta postura es la que hizo presente el senador García Huidobro, quien precisó que “voy a votar en contra, absolutamente convencido porque creo que esto no le va a favorecer a la sociedad chilena. (…)Aquí no podemos tener matrimonios de primera y segunda categoría”. El senador reclamó que las personas que conviven han tomado la decisión “de no formalizar algo”, pero con este proyecto se quiere institucionalizar y recalcó que “para mí el matrimonio es entre un hombre y una mujer”.

CONCEPTOS Y VÍNCULOS

El senador Pizarro, en tanto, señaló que “Chile ha cambiado significativamente durante los últimos años, entendemos a la familia en un sentido más amplio, que abarca los diversos vínculos afectivos que no se limitan al matrimonio”. El parlamentario concordó en que es “indispensable” legislar al respecto y para parejas de cualquier orientación sexual; asimismo, llamó a que las controversias que surjan del AVP sean revisadas por los Tribunales de Familia.

“Estamos legislando sobre una realidad”, destacó el senador Navarro y sentenció que “se ha idealizado el matrimonio como la garantía de felicidad y continuidad, pero no garantiza ninguna de éstas, lo que lo garantiza es el amor”. El parlamentario añadió que el 52% de los niños en Chile nace fuera del matrimonio, “hay que reconocer que hay distintos tipos de familias, no hay una familia ideal, única, todos tienen los mismos derechos y aquí se ha hecho un esfuerzo para poder establecer un cambio profundo”, enfatizó.

El senador Coloma aseguró que la actual legislación cumple con muchos de los requerimientos que plantea el AVP –especialmente en lo patrimonial-, por lo que no sería necesario generar este instrumento. Sin embargo, reconoció que generar una nueva institucionalidad es novedoso, lo que a su juicio, provoca efectos sociales equivocados. “Se busca una institución paralela al matrimonio, un AVP que hará que más personas no se comprometan realmente… Este paralelismo debita la estabilidad de la institución” recalcó junto con garantizar que aprobar este proyecto implica dar un paso en la dirección equivocada que es permitir el matrimonio homosexual y la adopción.

AUTOCRÍTICA

Luego el senador Quintana valoró la decisión del Ejecutivo de impulsar esta iniciativa como así también la activa participación que tuvieron los parlamentarios y distintos representantes de la sociedad civil en su redacción. En la misma línea, hizo una autocrítica respecto a que durante los gobiernos de la Concertación no se haya avanzado en esta materia. “Esta es una gran noticia que da muestras de tolerancia y pone fin a la discriminación. Tal vez en futuros debates nos abramos a estudiar la posibilidad de una sociedad conyugal para homosexuales”.

Finalmente, el senador Gómez aplaudió la actitud del Senado, recordando que el Partido Radical (PR) –que cumplió 150 años- ha contado con numerosas figuras a lo largo de su historia que han debido hacer frente a la discriminación. Indicó así que toda forma de discriminación es errada y puntualizó que muchas personas “confunden el sacramento del matrimonio con la sociedad conyugal que tiene un carácter civil”, de allí que llamó a estudiar en detalle esta diferencia.

Por su parte, la ministra de la Secretaría General de Gobierno, Cecilia Pérez agradeció a los distintos actores que contribuyeron con el despacho de la norma. Luego, recordó que la administración Piñera ha puesto énfasis en terminar con cualquier forma de discriminación, lo que se verá complementado con el proyecto que sanciona la incitación del odio racial (Boletín Nº 7130-07).

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES PUNTOS DEL PROYECTO?

El texto legal tiene como objetivos incorporar al ordenamiento jurídico un nuevo contrato, denominado “acuerdo de vida en pareja”, y regular los derechos y obligaciones que adquirirán quienes lo suscriban.
– Para la celebración del referido contrato, tanto las parejas heterosexuales cuanto las homosexuales que conviven actualmente o que deseen vivir juntas en el futuro podrán acogerse a este estatuto, que, siendo distinto del matrimonio, les permitirá prestarse ayuda mutua, compartir una vida en común y resolver distintas cuestiones relacionadas con la administración de sus bienes y, también, con materias sucesorias.

– El referido acuerdo generará entre las partes los derechos y obligaciones que establece la ley en proyecto y les conferirá a los contrayentes un estado civil nuevo.

– El texto de la Comisión de Constitución establece que dicho contrato se podrá celebrar ante un notario o ante un oficial del Registro Civil e Identificación, Servicio que además llevará un registro de las uniones respectivas y vigilará que no las celebren quienes estén impedidos de hacerlo.

– Los conflictos que surjan entre las partes deberían ser resueltos por los tribunales de familia, órganos jurisdiccionales encargados de zanjar los problemas registrados en el ámbito de las relaciones de familia o vinculados con el estado civil de una persona. No obstante, el Ejecutivo había propuesto que las controversias fueran de competencia de los tribunales civiles.

– En tanto, en materia de administración de bienes comunes, se establece que ambas partes conservarán la propiedad, el goce y la administración de los bienes adquiridos a cualquier título antes del contrato y de los que adquieran durante la vigencia de este, a menos que se sometan expresamente a las reglas de la comunidad establecidas en el artículo 8° de la ley en proyecto.

– Por otra parte, el texto dispone que los contratantes se deberán prestar ayuda mutua y estarán obligados a solventar los gastos generados por su vida en común, conforme a sus facultades económicas y al régimen patrimonial existente entre ellos.

– En materia sucesoria, propone que cada contratante sea legitimario del otro y concurra en la herencia de la misma forma y con los mismos derechos que le corresponden al cónyuge sobreviviente.

– El término del acuerdo de vida en pareja pondrá fin a todas las obligaciones y derechos cuya titularidad y ejercicio deriven de la vigencia del contrato.

(Fuente: Exposición en debate en general 18 Dic 2013, senador Patricio Walker)

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