(Reuters) – El transporte público en la capital chilena sufrió el viernes uno de sus peores traspiés por un colapso de la red de trenes subterráneos debido a un corte de energía, que saturó los servicios de buses y obligó a la presidenta Michelle Bachelet a convocar una reunión urgente para enfrentar la contingencia.

 

La falla del servicio del Metro, que se suma a otras interrupciones ocurridas este año, afectó a cerca de medio millón de personas. No existe certeza sobre cuándo la red de trenes subterráneos, propiedad del estado, podrá retomar sus operaciones con normalidad.

 

“Ha sido una mañana muy complicada para miles de santiaguinos y santiaguinas. En menos de tres meses, nuevamente el metro de Santiago ha tenido fallas”, dijo Bachelet en un acto público.

 

El Metro es uno de los ejes del Transantiago, un proyecto de transporte público que partió en el primer Gobierno de Bachelet ( del 2006 al 2010) y en el que también juegan un rol clave los buses que alimentan con pasajeros al tren subterráneo en la capital.

 

Sin embargo, el Transantiago se ha vuelto una piedra en el zapato para la mandataria, ya que pese a los cientos de millones de dólares invertidos para reforzarlo durante los últimos años, la creciente demanda ha puesto en evidencia graves falencias.

 

La mandataria, que asumió en marzo las riendas del país por segunda vez, ha enfrentado una disminución de su apoyo público, que ha caído a menos de la mitad.

 

Bachelet citó a una reunión al ministro de Transporte, Andrés Gómez-Lobo, y al presidente de Metro, Aldo González, para analizar la falla en el sistema de transporte capitalino.

 

En el encuentro se buscará “conocer en detalle la razón de estas fallas reiteradas y asegurarme que se apliquen todas las medidas y los planes de contingencia que permitan resolver esta emergencia”, dijo Bachelet.

 

La empresa que abastece de energía al Metro descartó alguna responsabilidad en la falla del viernes.

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