Según estimaciones de la asociación gremial SalmonChile, el 80% del consumo nacional de salmón correspondería a productos robados desde sus centros de engorda, transporte y plantas de proceso, lo que generaría pérdidas de superiores a los 45 millones de dólares al año.

Según, Cristián Moreno, gerente general de SalmonChile, esta situación genera una gran pérdida no sólo a la industria sino que también al fisco, por la gran cantidad de recursos que deja de percibir.

El abogado de SalmonChile, Gonzalo Méndez, explica al diario El Mercurio que los robos de salmones continúan cometiéndose porque existe una demanda suficiente. Varios de ellos se efectuarían por medio de sobornos a los encargados de seguridad de los centros, los que pueden llegar a alcanzar los $1,5 millones.

Respecto de los principales lugares donde son comercializados estos productos, según las fiscalizaciones, generalmente se venden en puntos de distribución como ferias del centro y sur del país. “Los salmones robados llegan sin ningún documento de respaldo porque no existe un control obligatorio en carreteras ni tampoco en los terminales pesqueros o sus alrededores, lugares habituales de comercialización de pescado de origen ilegal o en estado no apto para el consumo humano”, puntualiza.

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