Los análisis realizados por el SAG a los cadáveres a 2 de los 20 ejemplares de cóndor encontrados en pasado 11 de agosto en las cercanías de Los Andes, concluyeron que las aves fueron envenenadas con un  plaguicida denominado difenilamina, el cual se utiliza para escaldado de las frutas, descartándose la posibilidad de que hayan consumido agua contaminada con algún químico, como se especuló en un principio.

“Tenemos determinadas cuales fueron las causas (…). Se envenenaron con el cadáver de un animal muerto, al que, a su vez, le habían echado algún  producto”, afirmó el ministro de Agricultura, Luis Mayol.

“Eso ocurre porque en Chile existe una cantidad importante de perros salvajes, que viven en jaurías en el mundo rural y que causan estragos en los animales de crianza y que están en protección. Seguramente, una jauría comió animales y un pequeño productor dejó un cadáver con veneno. Como el cóndor es carroñero, sufrió las consecuencias”, agregó.

Weitzler

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