(Reuters).- Los republicanos de la Cámara baja de Estados Unidos mantuvieron este viernes una postura inflexible en la disputa con el presidente Barack Obama por la paralización del Gobierno, al tiempo que acusaron al mandatario de intransigencia y de no importarle el impacto del cierre, que está en su cuarto día.

Con pocas señales de compromiso en ambos bandos, muchos temen que la paralización – provocada por el rechazo republicano a la reforma a la salud de Obama – se extienda hasta que los políticos enfrenten la grave amenaza de una cesación de pagos de Estados Unidos más tarde este mes.

En declaraciones tras una reunión a puertas cerradas con sus correligionarios republicanos, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, dijo que la instancia no votaría por un proyecto de ley de gastos exento de condiciones, es decir, uno que no contemple el retiro del financiamiento a la reforma de salud.

El Partido Republicano exige una paralización, o al menos un retraso, en la implementación de la reforma de la salud, denominada “Obamacare”, como condición para convocar una votación viable sobre presupuesto que permitiría una reapertura del Gobierno.

Boehner también exigió el viernes recortes de gastos a cambio de un aumento del límite de endeudamiento del Gobierno.

La congresista de Virginia Occidental Shelly Moore Capito dijo que Boehner había asegurado a sus correligionarios republicanos que los reportes de que suavizaría su postura y dependería de los demócratas para aprobar un incremento al límite de la deuda eran inexactos.

 

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