(Reuters).- El regulador mundial de armas químicas confía en que puedan cumplirse los plazos para destruir las reservas de Siria, aún cuando algunas están ubicadas en territorios en disputa o controlados por los rebeldes que luchan por derrocar al presidente Bashar al-Assad, dijo un asesor del organismo.

Los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que la semana pasada ganó el premio Nobel de la Paz, han visitado casi la mitad de los más de 20 sitios declarados por Damasco, dijo el jueves Malik Ellahi, asesor especial del director general de la OPAQ, Ahmet Uzumcu.

“Estamos encaminados. El equipo está confiado, la moral es alta y la cooperación de las autoridades sirias ha sido alentadora”, señaló Ellahi.

Bajo un acuerdo patrocinado por Estados Unidos y Rusia, Siria tiene hasta el 1 de noviembre para destruir o declarar toda la producción de agentes químicos inutilizables y las instalaciones donde se rellenan armas con ellos.

Ellahi dijo que el equipo ha estado “logrando buenos avances para volver inoperables esos sitios”, destruyendo tanto equipamiento como instalaciones.

La OPAQ, con sede en La Haya, espera poder acceder a todos los sitios, incluidos aquellos en territorio dominado por los rebeldes, con una misión conjunta de la ONU que está negociando ceses al fuego con las fuerzas que luchan contra el Gobierno de Assad, añadió el asesor.

“En términos de la situación de seguridad, siempre hay preocupaciones, pero el equipo hasta el momento ha contado con la cooperación de las autoridades sirias y ha logrado realizar su trabajo sin impedimentos”, dijo Ellahi.

Los detalles del programa sirio no han sido difundidos, pero expertos y miembros de agencias de inteligencia occidentales han dicho que Damasco posee 1.000 toneladas de armas químicas, entre ellas gas sarín, gas mostaza y agente nervioso VX.

Weitzler

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