“El Informe de la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda de la actual administración, constata una baja de un 6,3% en lo aportado por el impuesto a la renta en la recaudación tributaria del año 2013. Ello significa -según opinión transversal de economistas de diferentes sectores- una ratificación de la desaceleración económica del país”. Así lo manifestó el senador Camilo Escalona, integrante de la Comisión de Hacienda, en una columna de opinión.

 

En este contexto, -señaló el parlamentario- “adquiere mayor relevancia el proyecto de reforma tributaria, comprometido en las recientes elecciones presidenciales; se trata de asegurar los recursos fiscales necesarios para el correcto cumplimiento de las reformas que el país anhela y para solucionar de manera oportuna los requerimientos que, a diario, están marcando la agenda nacional”.

 

Precisó que “no cabe duda que de la capacidad de hacerse cargo de esas demandas dependerá decisivamente el balance final del gobierno que pronto asume”.

 

Asimismo el parlamentario aseveró el “discurso exitista del Presidente de la República en sus giras y sus ministros, resulta ser enteramente artificial y un terno a la medida de su candidatura presidencial el 2017”.

 

Recordó que “el año 2009 en Chile, los ingresos tributarios disminuyeron en un 20,3% como consecuencia de la crisis internacional que golpeó duramente el sistema global, que generó recesión en Estados Unidos y Europa, así como devastó las economías asiáticas con la excepción de China, todo como resultado del descontrol de las operaciones especulativas de un puñado de audaces, que se sirvieron de la desregulación de los mercados y la ausencia de fiscalización de las entidades llamadas a hacerlo”.

 

El senador Escalona mencionó que “Chile ante esta contracción global, optó por una política económica contra cíclica, consultada con todos los sectores políticos legalmente inscritos, los que respaldaron las medidas adoptadas. El periodo en que Chile ahorró y no dilapidó los recursos de la bonanza de los precios del cobre mostró toda su validez”.

 

Puntualizó que “la política de responsabilidad fiscal, desde don Patricio Aylwin, con Frei, Lagos y Bachelet confirmó su importancia. Cuando las fuentes de financiamiento se cerraron, si se hubiese tenido el grado de endeudamiento que había en 1990 la situación habría sido inmanejable; por el contrario, el país contaba con recursos propios que le posibilitaron atravesar el momento más duro de la crisis, con costos naturalmente, pero airoso en lo esencial”.

 

Manifestó que “la desaceleración que deja la administración saliente, conlleva una mayor reducción de los recursos fiscales con que el nuevo gobierno puede iniciar la concreción de su programa y con la que debe hacerse cargo de las elevadas expectativas sociales con que llega a La Moneda. De manera que la implementación de un conjunto de iniciativas que impulsen la inversión y el crecimiento económico pasa a ser prioritarias”.

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