Weitzler
Guillermo Morales

La Minera Escondida, la mina privada de cobre más grande de Chile, aumentó en un 23 % su producción en el tercer trimestre de este año respecto al 2016, pese a una huelga de 44 días que afectó su extracción, la que incluso llegó a afectar la actividad económica del país.

Cementerio Parque Esperanza

Según un informe difundido hoy por la minera, controlada por la australiana BHP Billiton, el resultado significó totalizar 268 mil toneladas entre julio, agosto y septiembre.

El estudio resalta que el aumento estuvo determinado por el inicio del funcionamiento del proyecto Extensión de los Colorados, el pasado 10 de septiembre, sumado a una mejor ley promedio del mineral y un mayor procesamiento.

En total, las faenas de BHP Billiton en Chile subieron en 14 % su producción de cobre hasta los 404 mil toneladas, mientras que su estimación para el año fiscal 2018 (julio 2017-junio 2018) se mantiene entre 1.655 y 1.790 toneladas.

Entre febrero y marzo pasado, más de 2.500 mineros en huelga acamparon a 3.300 metros sobre el nivel del mar, en pleno desierto de Atacama, para exigir que la minera La Escondida mantuviera sus condiciones laborales y entregara un bono de casi 40 mil dólares.

La prolongada huelga de los trabajadores -la más extensa de la historia de la minería chilena-, afectó significativamente las ventas del metal rojo, uno de los mayores productos de exportación de la nación austral.

La medida de fuerza también afectó el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec), que mensualmente da a conocer el Banco Central, debido, principalmente, a que la minera produce a nivel mundial el 5 % del metal rojo.

La Escondida produce unas 100.000 toneladas mensuales de cobre y cada mes de paralización le supuso una merma de ingresos superior a 500 millones de dólares.

El año pasado la producción de cobre llegó a 1.002.000 toneladas del mineral en La Escondida, en cuya propiedad la australiana BHP Billiton tiene un 57,5 %, con participaciones menores de la estadounidense Rio Tinto y las japonesas JECO Corporation y JECO. EFE

Guillermo Morales

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