El luche y el cochayuyo son dos algas que históricamente han sido recolectadas y comercializadas por hombres y mujeres de mar de nuestras zonas costeras y que han sido parte de la cultura culinaria del centro sur de Chile.

Sin embargo, son pocos los usos que se le dan a estos nutritivos “vegetales del mar”, cuyo potencial está precisamente en el beneficio a la salud humana que puede aportar su consumo por su alto valor nutricional. Es por ello que en el marco del desarrollo del proyecto “Uso y Aplicaciones de Algas Marinas Chilenas en consumo humano” que lleva a cabo el Centro de Investigación Aplicada -CAPIA- de la Universidad Santo Tomás, sede Puerto Montt, se desarrolló una jornada de capacitación a las mujeres que integran el Sindicato de Pescadores Artesanales La Pampina de la comuna de Los Muermos.

La iniciativa contempla conceptos como innovación a nivel de producción del pescador artesanal, generando un cambio cultural, agregando valor,  capacitándolo, organizando su trabajo y mejorando la calidad de sus productos, con el consiguiente incremento de sus ingresos y calidad de vida. Precisamente eso fue lo que se buscó en esta  jornada de capacitación realizada recientemente y en la que participaron 8 mujeres de mar. “Con esta transferencia tecnológica, las integrantes del sindicato La Pampina han sido capacitadas para elaborar y comercializar otros productos de mayor valor agregado a partir de estas algas como son luche en hojas, luche en polvo y hojuelas de cochayuyo, por mencionar algunos. Cabe destacar que este grupo  de mujeres desde hace algún tiempo preparan en forma artesanal mermelada de frutas con cochayuyo, por lo que cuentan con una experiencia previa en cuanto a entregar valor agregado al alga que extraen”, señaló la Ingeniero en Alimentos, Marcela Cortés, profesional a cargo del proyecto.

Respecto de lo que fue esta actividad, la presidenta de  La Pampina y también presidenta del Taller Laboral Flor del Mar, Ximena  Cárcamo manifestó que “esto que nos enseñaron nos sirve mucho. Es una experiencia que queremos aplicar porque vemos que está bien hecha. Los nuevos productos se ven mejor presentados que como los entregamos de manera tradicional, por lo que creemos se pueden introducir  al mercado y sacarle mejor precio”, dijo.

Ximena contó que en estos momentos están dedicadas a hacer sus mermeladas con frutas y cochayuyo,  pero desde ya están utilizando los conocimientos adquiridos en el taller para procesar y secar las algas que posteriormente utilizarán en la  elaboración de productos. Además, en forma paralela, realizan las gestiones para obtener la resolución sanitaria que requieren y trabajan en  mejorar y ampliar el centro de elaboración y  venta que realizarán gracias a un proyecto financiado por la Subsecretaría de Pesca.

Dicha transferencia tecnológica se realizó en el laboratorio que la Universidad Santo Tomás Puerto Montt tiene especialmente habilitado en sus dependencias y en donde el equipo de profesionales  realiza los ensayos y experimentan en el uso de las algas en productos alimenticios.

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