Luego de haber declinado la primera invitación cursada, el Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, asistió este martes a la Comisión que investiga el funcionamiento del Servicio Nacional de Menores.

Monseñor Ezzati, quien también ostenta el cargo de presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, inició su alocución descartando que él sea el jefe de la Iglesia Católica en nuestro país y que, por ende, sólo le compete responder o entregar información respecto de dos instituciones que reciben subvención del Sename y pertenecen a la Arquidiócesis de Santiago: el Hogar Cardenal Silva Henríquez, ubicado en Punta de Tralca y la Fundación San José para la Adopción.

El Arzobispo de Santiago sostuvo, respecto de su rol como presidente de la Conferencia Episcopal, que el “ejercicio de esta común responsabilidad debe ser en el pleno respeto de la potestad propia e inmediata que le compete a cada obispo”, recalcando que existen muchas voces autorizadas para exponer ante la comisión y que representan a distintas personas jurídicas o instituciones que “lidian cada día en acompañar a niños y adolescentes en situación de riesgo”.

Agregó que “los hogares de menores que existen en Chile y tienen alguna vinculación con la Iglesia, son independientes unos de otros y no se encuentran vinculados a la Arquidiócesis de Santiago o a la Conferencia Episcopal”, sino que dependen de personas jurídicas y se rigen por sus propios estatutos.

Abusos

Monseñor Ricardo Ezzati declinó referirse a casos específicos de abusos y señaló que la Iglesia ha planteado con mucha fuerza su postura frente al abuso. “Me ha tocado lidiar con este tema con claridad y firmeza, y lo hecho contra viento y marea. Nunca dejaré de decir que un abuso es abuso”.

Recalcó que tratándose de denuncias está el Poder Judicial y que siendo los crímenes ratificados por la justicia, no tendrán ningún tipo de apoyo de la Iglesia quienes hayan cometido tales delitos.

Críticas al sistema

El Arzobispo expuso una serie de consideraciones sobre el funcionamiento del Servicio Nacional de Menores, el rol del Estado y el Poder Judicial.

Afirmó que en el modelo vigente, “pareciera que nadie se hace cargo de la forma de garantizar los derechos de los niños”, ya que “el Sename fiscaliza pero no facilita los recursos necesarios para entregar una atención integral”, puesto que, indica, la subvención no es suficiente y las instituciones deben generar los recursos faltantes.

“Eso es una vergüenza puesto que Chile tiene los medios económicos para enfrentar estas situaciones”, enfatizó Ezzati.

Agregó que esto redunda en que las instituciones colaboradoras trabajen en condiciones mínimas según los recursos disponibles y se cuente con “personal de trato directo muchas veces poco calificado o en condiciones laborales precarias”.

También criticó la institucionalidad que el Estado le da al Sename, con dependencia del Ministerio de Justicia, y no como un ente independiente y especializado en infancia y adolescencia. Ahondó en los problemas que se generan a los hogares cuando son obligados por los tribunales a recibir y mezclar a jóvenes infractores de ley con niños en situación de riesgo o vulnerados.

“Hay muchas voces que creen necesario una cartera independiente o que exista un Sename judicial, para los menores con responsabilidad penal juvenil, y otro para el desarrollo social, que trabaje con los menores vulnerados o abandonados. La necesidad de esta diferenciación radica en las necesidades diferentes que merecen el mejor trato y tratamiento de acuerdo a sus condiciones de vida”, planteó el prelado.

Materias pendientes

El presidente de la Comisión Investigadora, diputado René Saffirio (DC) destacó la asistencia del Arzobispo y su disponibilidad de entregar el diagnóstico y balance que tiene del funcionamiento del Sename.

El legislador señaló que “ha sido un avance y ha expresado su voluntad de concurrir a una nueva reunión”, para abordar en particular sobre el tema de los abusos, “qué hizo la Iglesia al tomar conocimiento de los eventos relatados”.

Sobre la negativa del prelado de referirse a instituciones que no dependen del Arzobispado de Santiago, el diputado Saffirio afirmó que él entiende que el prelado fue invitado en razón de su autoridad espiritual.

“Ha hecho referencia a un conjunto de normas… e insisto, mi expectativa estaba en que lo que buscábamos era una respuesta de una autoridad espiritual y no del gerente de una multinacional”.

Por su parte, la diputada María Angélica Cristi (UDI) recordó que esta es la segunda comisión que se aboca a investigar este tema, y que las conclusiones obtenidas en la primera son las mismas que se repiten acá, tales como la necesidad de reformular el funcionamiento del Sename o dotar de mayores recursos a las instituciones colaboradoras.

En cuanto a la presencia y preguntas planteadas al Arzobispo de Santiago, la legisladora señaló que cree que “se están confundiendo los planos, y no me parece que se ponga a Monseñor Ezzati en esa disyuntiva. Me pareció una falta de respeto”, refiriéndose a las diferencias que hubo al inicio de la sesión.

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