En muy contadas ocasiones, en toda la historia de la Copa Mundial de la FIFA, la línea que separa la victoria de la derrota ha sido más fina que para Chile en Belo Horizonte. Sólo un par de centímetros, la esquina de un larguero y luego un poste, se interpusieron entre Mauricio Pinilla y Gonzalo Jara, y el gol de la victoria que habría evitado la lotería de los penales.

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“Hubiera sido el Mineirazo”, se lamentaba el seleccionador Jorge Sampaoli, en clara comparación con el Maracanazo, la famosa derrota de Brasil a manos de Uruguay en 1950. “Habríamos hecho historia”.

 

Sin embargo, a los chilenos sólo les queda repasar con orgullo una actuación que Sampaoli describe acertadamente con el adjetivo de “hermosa”, cuyo resultado, no obstante, ha provocado decepción y amargura. “Las victorias morales no cuentan en estas situaciones”, reconocía el seleccionador, cabizbajo.

 

Por lo mucho que había en juego y la recompensa de la victoria, los jugadores de la Roja no pueden dejar de pensar en lo que acaban de perder. Marcelo Díaz, un mediocampista incansable que encarna el estilo y la garra del equipo, jamás podrá olvidar la imagen del disparo de Pinilla rebotando en el palo durante la prórroga.

 

“¡Estuvimos tan cerca!”, declaró a FIFA. “Pero cuando aquello no entró, empecé a preguntarme si no nos habría abandonado la suerte, si en realidad era un partido que no estábamos destinados a ganar. Nos hemos dejado la piel en esta competición, y nos vamos a casa con el orgullo intacto y con la frente bien alta”.

 

Antes del partido, Sampaoli había lanzado un reto a los jugadores. “Si no sacan la garra contra un equipo que no sólo tendrá el apoyo de todo un estadio, sino de todo un país, el resultado estará claro. No podemos permitirnos el miedo”.

Respeto y elogios

La Roja, ni que decir tiene, no era más temerosa que temida y, si bien el dolor pesará más que el orgullo en el primer tramo de su recuperación, muy pronto se dará cuenta de que se ha ganado millones de simpatizantes. Entre esos admiradores se incluyen los hombres que han pasado a cuartos a su costa, por ejemplo Dani Alves, uno de los muchos brasileños que desean expresar su aprecio por tan dignos rivales.

 

“Chile ha sido uno de los equipos más grandes de este Mundial, no me cabe la menor duda”, comentó el astro del Barcelona a FIFA.com. “Hoy la suerte nos ha acompañado a nosotros, pero ellos se merecen todos los elogios inimaginables y más. La presión que han ejercido sobre nuestra defensa me parece sencillamente impresionante. Sabíamos que nos esperaba uno de los partidos más reñidos de esta fase final y, efectivamente, hemos tenido que superar una barrera gigantesca”.

 

La crudeza extrema de la derrota impide a los jugadores chilenos encontrar consuelo, ni siquiera en tan generosas alabanzas. No obstante, Díaz admite que, por lo menos, el equipo puede regresar a casa con la tranquilidad de saber que se ha entregado en cuerpo y alma.

 

“Lo hemos dado absolutamente todo”, manifiesta Díaz, quien mantuvo la esperanza de Chile en la tanda de penales antes del fallo decisivo de Jara. “Nunca jamás bajamos los brazos ni siquiera un segundo, y nos enfrentamos a Brasil de tú a tú. Sabíamos que el partido sería muy reñido, porque teníamos enfrente a una de las grandes naciones del mundo del fútbol, pero siempre estuvimos a la altura y jugamos maravillosamente bien. Podemos estar muy orgullosos de nuestro desempeño. Lo que ocurre es que, en estos momentos, nos cuesta mucho digerir la forma en la que todo acabó. Se diga lo que se diga, duele muchísimo perder así”.

Fuente: FIFA.com

Guillermo Morales

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