Sergio Ojeda Uribe Militante de la Democracia Cristiana Diputado por el distrito 55 (Osorno, San Juan de la Costa, San Pablo)
Sergio Ojeda Uribe
Militante de la Democracia Cristiana
Diputado por el distrito 55 (Osorno, San Juan de la Costa, San Pablo)

Con el triunfo de Michelle Bachelet, el pasado 15 de diciembre no se obtuvo un triunfo para un nuevo gobierno de la concertación, se ganó el primer gobierno de la Nueva Mayoría. Esto tiene implicancias importantes. Primero que todo, este conglomerado recibió el respaldo mayoritario de la ciudadanía que decidió participar de esta elección presidencial. El aplastante 62% es una clara señal de que la gente prefirió el programa de Bachelet y no quiere más derecha. En este contexto y bajo las reglas del juego democrático actual, Michelle Bachelet obtuvo un triunfo legítimo, representativo y altamente mayoritario. En segundo lugar, la Nueva Mayoría es el reflejo de un espectro más amplio de actores políticos que representan a la diversidad de la sociedad Chilena, la cual nos permitirá dirigir al país a partir de marzo del 2014. Este espectro político representa la necesaria apertura política que se requiere cuando los desafíos que se avizoran son más estructurales que coyunturales.
Los elementos señalados anteriormente, ponen a la Nueva Mayoría en una situación altamente favorable para implementar los cambios que Chile requiere y que la derecha no supo escuchar. No se pueden cometer los mismos errores de la derecha en el inicio del mandato de Piñera instalando en el gobierno sólo gerentes de empresas privadas o meramente técnicos para hacer un trabajo social y político que requiere de una alta sensibilidad para enfrentar las problemáticas sociales actuales.
Por ende, las nuevas autoridades gubernamentales deben ser personas íntegras, con un alto compromiso social y político con el “programa de gobierno”, con las líneas estratégicas que definió la presidenta para implementar las medidas de mediano y largo plazo, pero también para hacer efectivas las 50 primeras medidas anunciadas para los primeros 100 días de su gobierno. No podemos tener un nuevo gobierno con autoridades que no comprendan el sentido transformador del programa de gobierno, no podemos tener autoridades con agenda individual y que se pongan por sobre las ideas y ejes programáticos construidos por la Nueva Mayoría ni tampoco tener autoridades que se elijan por fuera y ajeno a los parámetros exigidos, a propuestas de amigos, de autoridades con influencia de padrinos o compadres. En definitiva, debemos tener profesionales altamente preparados pero con un profundo sentido y sensibilidad política que sean capaces de ponerse a la altura de los desafíos de la Nueva Mayoría.
El rol que jugaremos los parlamentarios de la Nueva Mayoría y que apoyaremos la gestión de Michelle Bachelet, es estar atentos a no cometer los errores de la derecha, ni a cometer los errores del pasado como concertación. Debemos estar constantemente sintonizados con la ciudadanía y con las respuestas que ofrecerá el gobierno por medio de sus autoridades gubernamentales. Tendremos el programa de gobierno como la principal carta de navegación a partir de marzo de 2014. A ello deberán obligarse los partidos. Pero a nada que no este contemplado en dicho programa. No existirá otra preocupación y otro norte que no sea cambiarle el rostro a Chile en los temas de fondo que la sociedad reclama: más y mejor educación, reforma previsional, mejor salud, nueva constitución, más descentralización, reformas laborales etc.
Es tiempo de concentrarse en trabajar. Es tiempo de mirar el futuro con optimismo. Es tiempo de recobrar la esperanza en la ciudadanía. Es tiempo de poner en práctica el programa de gobierno de Michelle Bachelet, lo que representa el espíritu de la Nueva Mayoría y del país mayoritariamente.

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