Delitos de estafa y otras defraudaciones. Esas son las acusaciones que hoy recaen contra el economista Rafael Garay, quien se encuentra en Bucarest según los últimos datos entregados por la Policía de Investigaciones en conjunto con Interpol.

La querella criminal interpuesta por el abogado Roberto Jara en representación de 16 inversionistas detalla que el “desaparecido” economista habría defraudado a sus clientes por más de 7 millones de pesos bajo el alero de la sociedad Bourseup SPA, incurriendo en afirmaciones que resultaron falsas.

Según el documento presentado en el Juzgado de Garantía de Concepción, Garay solicitaba a sus potenciales clientes entrar a la plataforma web de Bourseup, empresa que “se incorpora en el directorio” de la compañía que va a financiar con el 20% del capital.

La acción judicial detalla que el economista afirmaba que su plataforma contaba con 100 millones de dólares para invertir, siendo que en una primera etapa se tenía previsto un capital de 5 millones de dólares. Esto, gracias a los aportes de los inversionistas menores (cuyo tope de dinero para ingresar a la compañía era de 5 millones de pesos).

Este supuesto excedente de 5 millones de dólares tenía dos alternativas: renta fija e invesment. La querella explica que en la primera, se ofrecía una paga de 30% más que los bancos, mientras que la segunda se trataba de un mercado Forex “con modificaciones”, ya que no se cobra comisión por comprar o vender. Asimismo, Garay afirmaba que “el riesgo de la inversión es del 2% en el peor escenario”, pero que en circunstancias normales “es meter 100 y tener 112 a fin de año”.

BOURSECOINS

El documento presentado ante la justicia agrega que todas las operaciones se hacían a través de “una moneda virtual”, la que debía ser comprada a través de un pack de ingreso con una cierta cantidad de estas monedas, llamadas “boursecoins”.

“Si esto fuera peso a peso, es decir, yo recaudo cien millones y presto cien millones, tendría que ser banco, y sin ser constituido como banco no comete una ilegalidad”, explicó Garay a sus inversionistas, según detalla la querella.

La conversión era de 4 a 1, es decir, 4 boursecoins hacen 1 dólar. “Todos y cada uno de mis representados compraron un pack para poder acceder a la plataforma y se le vendieron un número variable de bousecoins”, explicó el abogado Jara.

“Se les hizo creer a los clientes falsamente que los dineros serían invertidos en empresas nacionales e internacionales con gran capacidad de crecimientos (…) El riesgo era prácticamente cero”, agregó en la acción judicial.

Weitzler

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