El entrenador de los Brooklyn Nets de la NBA, Jason Kidd, generó gran polémica anoche, tras pedir a uno de sus jugadores que lo golpee tras lo cual tiro al suelo el vaso que llevaba en las manos obligando a detener el partido para que limpiasen la cancha, consiguiendo con ello algo de tiempo para planificar una jugada a sólo 08.3 segundos para el final del pleito, puesto que ya no podía pedir más “tiempos muertos”. ¿Lo malo para Kidd? Pese a su “pillería” su equipo terminó perdiendo.

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