(Reuters).- Irán dará a los inspectores de Naciones Unidas un “acceso controlado” a una mina de uranio y a una planta de agua pesada dentro de los próximos tres meses como parte de un acuerdo alcanzado este lunes para mejorar la transparencia del disputado programa nuclear del país islámico.

El acuerdo fue firmado por el jefe de la agencia de la ONU, Yukiya Amano, en Teherán, después de que Irán y seis potencias no lograron sellar un pacto en las conversaciones diplomáticas del fin de semana en Ginebra, que ayude a aliviar los temores occidentales de que la república islámica busca tener capacidad para fabricar armas nucleares, algo que Teherán niega.

Bajo el acuerdo con la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés), Irán proveerá datos sobre una serie de planeados nuevos reactores y sitios para plantas nucleares futuras. También realizará aclaraciones sobre sitios de enriquecimiento de uranio preexistentes.

La IAEA e Irán han acordado “fortalecer su cooperación y diálogo destinado a asegurar la naturaleza exclusivamente pacífica del programa nuclear de Irán”, indicó un comunicado conjunto distribuido en Viena.

“Está previsto que la cooperación de Irán incluya proveer a la IAEA información oportuna sobre sus instalaciones nucleares y sobre la implementación de medidas de transparencia. Las actividades se darán paso a paso”, agregó.

Un anexo del acuerdo listó los seis primeros pasos a ser implementados por Irán en los próximos tres meses, que incluyen el acceso a la mina de uranio Gachin y a la planta de producción de agua pesada de Arak, medidas que la IAEA había solicitado.

Irán también proveerá información sobre futuros reactores de investigación: datos sobre la identificación de 16 sitios designados para la construcción de plantas nucleares. Y aclarará anuncios previos sobre tecnología láser de enriquecimiento, indicó el comunicado.

La IAEA había pedido a Irán que aclare estos temas, pero el país había ignorado hasta ahora esa solicitud. Teherán dice que enriquece uranio para alimentar una planeada red de plantas de energía nuclear. Pero su negativa a detener el trabajo nuclear sensible ha generado duras sanciones que afectan sus vitales exportaciones de petróleo.

Sin embargo, la elección de Hassan Rouhani, un moderado, como presidente de Irán en junio ha alimentado las esperanzas de que la disputa de una década con Occidente por su programa nuclear pueda ser resuelta de una manera pacífica.

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