Cada vez toma más fuerza la idea de que Adolf Hitler no se suicidó en su búnker junto a Eva Braun como lo cuenta la historia oficial, sino que el ex líder nazi huyó a Sudamérica. De acuerdo a una investigación realizada por el periodista Abel Basti, Hitler habría vivido en Argentina pero habría muerto en Paraguay, donde su cuerpo estaría sepultado.

En “Tras los pasos de Hitler”, título del libro que narra la investigación de Basti, se cita la afirmación de un exmilitar brasileño, hijo de un alto cargo nazi, quien asegura que el Führer falleció el 5 de febrero de 1971 y está sepultado en una cripta en un antiguo búnker subterráneo nazi en Paraguay, donde en la actualidad se levanta un “moderno y exclusivo hotel”.

Basti escribe que la primera semana de cada febrero, el establecimiento hotelero cierra sus puertas para que un grupo exclusivo de nazis pueda honrar a su líder, “el hombre que les cambió la vida, a ellos y a todo el mundo, para siempre”.

El libro de Basti pretende refutar que el Führer se haya quitado la vida con un disparo en la sien cuando los soviéticos estaban tomando Berlín, y afirma que huyó de Alemania a España y desde ahí viajó en submarino a la Patagonia argentina, donde vivió en un campo próximo a la ciudad de Bariloche.

“Lista de pasajeros”

Basti publica en su libro una comunicación oficial secreta según la cual Hitler encabeza la lista de pasajeros de un avión que viajó de Hörsching a Barcelona pilotado por Werner Baumbach, fallecido en Argentina en 1953.

“La presencia de Hitler en España me la confirmó un hoy anciano sacerdote jesuita, cuya familia era amiga del jefe nazi. Y también tengo testimonios que aluden a reuniones que mantenía con su séquito en una hostería llamada ‘Las Quebrantas’, en Cantabria”, afirma Basti.

El libro incluye además un documento de los servicios secretos británicos que revela que “un convoy de submarinos nazis partió días más tarde de España y, tras una escala técnica en las islas Canarias, continuó su periplo hacia el sur argentino”, con la anuencia de Estados Unidos.

Según Basti, “en uno de esos submarinos viajaban Hitler y Eva Braun”, convencido de que la pareja desembarcó en la Patagonia entre julio y agosto de 1945, al amparo del presidente de facto Edelmiro Farrell y de Juan Domingo Perón, entonces su ministro de Guerra.

Para Basti, el “gran secreto” de la huida de Hitler fue la llegada de uno de sus dobles al búnker, que “tuvo ribetes dignos de una película de Hollywood”, y ocurrió “al atardecer del 22 de abril de 1945”.

El periodista asegura en su libro que Hitler “no vivió enclaustrado” sino que se trasladaba con total libertad no solo por el territorio argentino, sino también por países como Brasil, Colombia y Paraguay.

Según el escritor, las principales agencias de inteligencia del mundo conocían la presencia de Hitler en Sudamérica.

Cuando el presidente argentino Domingo Perón fue derrocado (1955), el autor sostiene que muchos nazis se fueron de la Argentina hacia países vecinos, principalmente al Paraguay; y también el mismo Hitler tuvo que migrar al país guaraní, con el seudónimo de Kurt Bruno Kirchner.

Aunque hay personas que aseguran haber estado con Hitler en la Argentina después de esa fecha.

Pero cuál es el hotel donde estaría sepultado Hitler?

Si bien no se ha revelado el nombre del hotel donde estaría emplazada la tumba con los restos de Adolf Hitler, si existen antecedentes respecto de un hotel que fue el lugar de alojamiento de importantes líderes nazi en en Paraguay.

Tal es el caso del Hotel del Lago ubicado a las orillas del Lago Ypacaraí, en la pequeña ciudad de San Bernardino, a 50 kilómetros al este de la capital del país, Asunción.

En este hotel se alojó Joseph Mengele, el “Ángel de la Muerte”, un oficial alemán de las SS y médico en el campo de concentración nazi en Auschwitz-Birkenau.

Después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, Mengele huyó a Sudamérica, donde se escondió durante décadas.

Según cuentan los rumores, Mengele fue uno de los criminales de guerra nazis más buscados, y murió en San Bernardino, no en Brasil, como se cuenta por casi todas partes.

De todos modos, la pequeña ciudad de San Bernardino alberga muchos fantasmas del pasado, ya que esta zona fue fundada en 1881 por 5 familias alemanas, y todavía alberga una colonia menonita alemana.

Detrás de la fachada tranquila y el ambiente tropical, este pueblo esconde una larga serie de conexiones con el nazismo. Por ejemplo, Bernhard Förster, tras el fracaso de su proyecto para financiar una colonia aria en Paraguay, prefirió suicidarse antes que asumir el fracaso de su proyecto como un deshonor.

En la década de 1930, el nazismo se hizo popular en Paraguay, y Förster era como un héroe para algunos. La habitación de este héroe nazi del pasado, es la número 19.

Una de las pequeñas torres del edificio, era el lugar preferido de una de las mujeres más poderosas de San Bernardino, la franco alemán Hilda Ingenohl, conocida como “La Tigresa”, debido a su pasión por la caza de grandes felinos.

Ella era nazista, adoraba las ideas de Hitler y afirmaba ser su amiga. Se dice que fue enfermera durante la Primera Guerra Mundial, y volar era una de sus grandes pasiones. Algunos dicen que en realidad era piloto de guerra.

Cuando terminó la guerra en 1918, Ingenohl se mudó al sur de Estados Unidos, pasando primero por Uruguay, Argentina y finalmente San Bernardino, lugar del que ella se enamoro. Compro 200 hectáreas de terreno, pero paso la mayor parte del tiempo en la torre del Hotel del Lago.

Hoy no existe certeza alguna respecto del destino del cuerpo de Hitler ya que no existe evidencia de él ni después del suicidio ni menos algún antecedente fiable que señale el lugar a donde fueron a parar sus restos.

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