La top brasileña Gisele Bündchen, considerada la número uno mundial, ha vuelto estos días a su tierra natal para desfilar en la São Paulo Fashion Week (SPFW), y ha aprovechado para marcar distancias entre su personalidad y la industria : “Mi trabajo no define quien soy como persona, y a pesar de que me divierto haciendo moda, no me siento su esclava”, ha dicho.

A sus 34 años y cerca de cumplir 20 sobre las pasarelas, Bündchen sigue siendo la modelo mejor pagada del mundo y la que copa todas las portadas de las revistas. El secreto de su éxito está, en su opinión, en que llegó “en el momento adecuado”, cuando la moda necesitaba a alguien de su perfil para cambiar, según ha explicado en una entrevista con el diario ‘Folha de São Paulo’.

La top recuerda cómo en los años 90 dominaban el panorama las modelos del denominado ‘heroin chic’, extremadamente delgadas y de aspecto demacrado: “Era enorme la cantidad de chicas con piercings, tatuajes, ojeras. Y ahí llegué yo: alta, delgada, saludable, con un cabello voluminoso, feliz. La gente se preguntaba quién es ese E.T.”, recuerda divertida.

Así pues, Bündchen no cree que empezara a triunfar por su aspecto sino por la necesidad que había de un cambio de tendencia, cambios a los que ella, fiel a la misma imagen desde hace años, no quiere acostumbrarse. Asegura que se divierte poniéndose pelucas y cambiando de personalidad en las sesiones de fotos, pero que considera muy importante sentirse bien después del trabajo: “Desmaquillarme, deshacerme el pelo, volver a ser simplemente yo”.

Además, confiesa que no le gusta desnudarse ante los objetivos: “La única vez que me desnudé de verdad fue para el fotógrafo Irving Penn [en 1999]. Nunca creí que tuviese un buen cuerpo, no tengo tanto pecho ni cadera. Aprendí a usar el cuerpo en la foto”, asegura, remarcando que uno de sus mejores maestros fue el fotógrafo Steven Meisel. En una sesión para la edición americana de ‘Vogue’ colocó un espejo enfrente suyo mientras hacía fotos. “Ahí aprendí la posición correcta”, asevera la modelo.

Bündchen ha desfilado en São Paulo para la marca brasileña Colcci, y al ser preguntada por la evolución del sector en Brasil recuerda que hay “muchos estilistas competentes” y que la moda brasileña consigue llevar a las pasarelas un poco de la rica cultura artesanal del país. Sin embargo, recuerda que quien “dicta” la moda en el mundo todavía son las cunas tradicionales, como Francia, Italia y Estados Unidos. “Pero es posible encontrar oportunidades ahí fuera”, avisa la modelo.

EP

Weitzler

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