(EFE).- Filipinas decretó hoy el estado de calamidad, mientras comienza a llegar la ayuda exterior para intentar paliar la grave situación en el país tras el paso el viernes del tifón Haiyan, que se calcula puede haber causado unos 10.000 muertos y ha entrado ya en Vietnam y China.

Con la declaración del estado de calamidad, el presidente filipino, Benigno Aquino, intenta evitar la especulación y el acaparamiento, así como imponer un control de precios a los bienes de primera necesidad.

Weitzler

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