• En seminario organizado por la Universidad de Santiago de Chile, el subsecretario de Medioambiente, Jorge Canals, subrayó la importancia de volver a incorporar los residuos en la cadena productiva, para avanzar hacia una capital más eficiente en el uso de sus recursos. “Necesitamos potenciar un modelo de economía circular, mediante el crecimiento económico, la protección del entorno natural y la equidad social”, sostuvo.
  • La alcaldesa de Peñalolén, Carolina Leitao, sostuvo que uno de los objetivos de su administración es que su comuna pase de ser digital a inteligente, impulsando políticas que fortalezcan el cuidado del medioambiente, la economía, la movilidad y las formas de vida, entre otros aspectos. “Estamos aprendiendo a usar la tecnología, junto con lo que denominamos como gobierno abierto”, afirmó.
  • Finalmente, el académico de la Universidad de Yokohama, Dr. Hidefumi Imura, destacó las iniciativas que ha implementado Japón en relación al concepto de Smart City, desde la meta de Tokyo de reducir sus emisiones contaminantes en un 25% hacia 2020, hasta la instalación de medidores que establecen los precios de la energía en función de la demanda de los clientes. “Estamos trabajando para mejorar la eficiencia energética y de los recursos en general, precisamente a través del uso de tecnologías inteligentes”, explicó.
Guillermo Morales
Weitzler

 

Cementerio Parque Esperanza

Para incidir en el diseño de políticas públicas que mejoren la calidad de vida de las personas, la Universidad de Santiago de Chile, a través de su Centro de Investigación SmartCityLab –creado en septiembre de 2015–, organizó un seminario internacional para analizar diversas propuestas sobre las posibilidades que ofrece Santiago para transformarse en una ciudad inteligente.

 

En la inauguración del encuentro, denominado “Santiago de Chile, mi SmartCity”, el Rector de la Universidad de Santiago, Dr. Juan Manuel Zolezzi Cid, resaltó que se trata de una actividad de gran valor, pues “permite reunir al mundo académico y político a debatir sobre el desafío que representa transformar Santiago en una ciudad con mejor calidad de vida, sin inequidades, cuidado del medioambiente y uso de tecnologías”.

 

Por su parte, el director del Centro de Investigación SmartCityLab del plantel estatal, Dr. Pedro Palominos Belmar, aseguró que “es fundamental que nuestros estudiantes y académicos se involucren en temas relacionados con problemáticas de ciudad y que puedan reflexionar sobre posibles soluciones, abordándolas desde distintas perspectivas”.

 

Mientras que el director del Departamento de Ingeniería Industrial de la U. de Santiago, Dr. Miguel Alfaro Marchant, advirtió que para lograr resultados significativos se requiere la participación activa de los entes públicos y privados de la ciudad, “quienes conjuntamente deben llevar a cabo acciones que involucren cambios en áreas como el medioambiente, la economía, el comportamiento de las personas, los sistemas de transporte y en la forma de tomar decisiones que afectan los diversos aspectos de la vida en la ciudad”.

 

Modelo de economía circular

 

Uno de los expositores del seminario fue el subsecretario de Medioambiente, Jorge Canals, quien aseguró que para concebir una ciudad inteligente se requiere valorar la diversidad geográfica, política y social de los problemas. “Necesitamos potenciar un modelo de economía circular, mediante el crecimiento económico, la protección del entorno natural y la equidad social”, advirtió.

 

Junto con definir este modelo como un sistema regenerativo, que busca volver a incorporar a la cadena productiva los residuos como materia prima o energía, donde el sector de residuos se transforma en una industria de recursos, la autoridad aseguró que “no se pueden construir ciudades inteligentes si es que previamente no hay un cambio de paradigma en las formas en que realizamos gestión social y gestión pública”.

 

También lamentó la inexistencia de una planificación del territorio para una gestión inteligente de los recursos, precisando que uno de los factores para construir una ciudad inteligente es el principio de la participación ciudadana. “Debemos atrevernos a transformarla en participación vinculante, como ocurre con la legislación ambiental”, resaltó.

 

De comuna digital a inteligente

 

Como parte de las experiencias locales, la alcaldesa de Peñalolén, Carolina Leitao, expuso su  trabajo a nivel comunal. “Nos hemos planteado el desafío de pasar de una comuna digital a una comuna inteligente”, afirmó, destacando diversos factores para ello, como la economía, el medioambiente, la movilidad, formas de vida, la sociedad y el gobierno.

 

“Nuestro objetivo es generar impactos positivos en los vecinos y mejorar su calidad de vida, esencialmente a través de dos ámbitos: más y mejor democracia, además de más y mejores servicios”, expresó la alcaldesa, además de detenerse en el análisis de las dificultades y obstáculos que han debido sortear, como las resistencias al cambio, presupuestos acotados y falta de integración entre las comunas para desarrollar una verdadera SmartCity. “Estamos aprendiendo a usar la tecnología, junto con lo que denominamos como gobierno abierto”, concluyó.

 

Experiencia japonesa

 

Finalmente, durante su conferencia “Ciudades Inteligentes en Japón”, el Dr. Hidefumi Imura, académico de la Universidad de Yokohama y con una gran experiencia en este ámbito, destacó diversas iniciativas implementadas en su país, como el monitoreo y análisis de datos para conocer el consumo energético, lo que se realiza a través de medidores inteligentes que permiten automatizar los precios en función de la demanda. “Igualmente existe el debate entre el sistema de energía centralizado y los sistemas de gestión comunitarias descentralizados”, agregó.

 

Todo esto, a partir del desastre nuclear de Fukushima, en marzo de 2011, que tal como explicó el experto, produjo una serie de cambios y reformas al mercado de la electricidad, lo que influyó en el fortalecimiento de las ciudades inteligentes, al revitalizar la economía, especialmente a nivel local. “En Japón estamos trabajando para mejorar la eficiencia energética y de los recursos en general, precisamente a través del uso de tecnologías inteligentes”, afirmó.

 

Asimismo, detalló que existen nuevos estilos de vida apoyados por las tecnologías, donde se genera un trabajo colaborativo entre los sectores público y privado, con la meta de mejorar la calidad de vida de las personas de una manera más inteligente, en ámbitos como el transporte y funcionamiento de edificios y hogares. “Un claro ejemplo son los proyectos de cogeneración, que generan electricidad y, al mismo tiempo, calor o aire frío, según la época del año, con un centro de control que permite administrar la demanda de los usuarios”, explicó.

 

Además de advertir sobre la necesidad de incorporar los elementos de la ciudad inteligente como parte de las políticas públicas, precisó que en el caso del área metropolitana de la ciudad de Tokyo existe la meta de reducir las emisiones contaminantes en un 25% para el año 2020, respecto de las mediciones del 2000, así como un 17% para los sectores industrial y comercial. “Hay certificaciones y créditos de compensación para quienes logren los mejores niveles, lo que se suma a un sistema de registro de emisiones de todos los edificios en Tokyo”, detalló.

 

Igualmente destacó los casos de las ciudades de Yokohama y su sistema comunitario de gestión de energía; Kitakyushu con el suministro energético por parte de plantas industriales a sectores residenciales; Toyama y su modelo compacto de SmartCity; además del modelo de EcoCiudades, caracterizado por su reciclaje inteligente.

Guillermo Morales

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