La importancia de los recursos genéticos locales fue el tema central de un foro técnico realizado recientemente en INIA Remehue, como parte de las actividades del proyecto denominado “Estrategias de conservación in situ para ganado bovino y caprino”, ejecutado por INIA, con financiamiento de FAO.

 

Teresa Agüero, encargada de temas ambientales, recursos genéticos y bioseguridad de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), dijo que “este tipo de actividades son muy relevantes porque permiten reunir a los diversos agentes interesados, que a través de su conocimiento y experiencia, contribuyen al intercambio de información y con ello a la valorización de los recursos genéticos presentes en nuestro país. Por esta razón nuestra institución ha apoyado la presentación de este proyecto del INIA ante la Estrategia de Financiación del Plan de Acción Mundial sobre los Recursos Zoogenéticos de FAO”.

 

El Dr. Andrés Carvajal, investigador de INIA Remehue, especialista en biotecnología, se refirió al valor y uso productivo del genoma animal. En su exposición dijo que “el genoma corresponde a toda la información genética o ADN de un animal o individuo, y codifica para las distintas características fenotípicas u observables. Cada especie posee un genoma único y distinto a otros, y dentro de cada especie existen diferencias a nivel de individuos. Por tanto, cada una de las diferencias fisiológicas, adaptaciones y performance de los animales radican en dicha información”.

 

Así, dijo, el genoma establece el potencial productivo de los animales y la respuesta a diversas condiciones ambientales, por ejemplo, el potencial de producción de leche, la eficacia en conversión de energía, la resistencia y/o susceptibilidad  a enfermedades.

 

Agregó que “el estudio del genoma ha permitido identificar distintas regiones que determinan en gran medida estas características, encontrando genes mayores o de efecto mayor, mientras que otras características, principalmente las productivas, se establecen por la acción conjunta de cientos de genes cada uno con efectos pequeños. Las distintas variantes o alelos, en cada una de estas regiones, explican las diferencias productivas”.

También destacó que “el acondicionamiento de los animales a su medioambiente depende de la manifestación efectiva de la información genética a dichas condiciones. De hecho, estos animales denominados “criollos”, tienen un buen nivel de rusticidad o adaptación a las condiciones en que viven, y poseen un pool de genes o alelos que permiten dicha adaptación. De ahí que la conservación de esos genes o alelos (o los recursos genéticos animales que los poseen) es importante para mantener la diversidad genética animal y son un patrimonio para la región”.

 

Durante la actividad, Rodrigo de la Barra, Dr. en Genética Animal de INIA Butalcura, abordó la gestión de razas animales, mientras que Jaime Piñeira, Dr. en Genética Ganadera e investigador de INIA Carillanca, se refirió al estado, características y usos del bovino Overo Negro en Chile.

 

En su presentación Piñeira expuso los resultados obtenidos en 20 años de cruzamientos con la raza Holstein Friesian y los vigores híbridos obtenidos para distintos rasgos como número de partos, longevidad, producción de leche, grasa, entre otros. Además, presentó y explicó algunos parámetros genéticos y demográficos del núcleo perteneciente a INIA. Finalmente, dio a conocer las conclusiones sobre el uso y proyección de la reza, basadas en visitas realizada a criadores de la región de Los Lagos y Los Ríos, actores privados como el Centro de Inseminación Artificial de la UACh y consultas realizadas a especialistas de la Universidad de Chile y la UACh.

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