Grandes terremotos, como los que asolaron a Chile en 2010 y a Japón en 2011, tendrían más probabilidades de ocurrir durante las lunas llena y nueva, generando mayor presión en las mareas, esta es la conclusión de un estudio presentado por la revista Natura Geoscience.

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Los sismólogos han intentado durante décadas tratar de entender si el estrés que generan las mareas podrían desencadenar terremotos. Por lo general, están de acuerdo en que las altas mareas dos veces al día de los océanos pueden afectar con diminutos temblores de baja intensidad en ciertos lugares, entre ellos la falla de California en San Andres y la región de Cascadia de la costa oeste de América del Norte.

Pero un nuevo estudio, publicado el 12 de septiembre en la revista Nature Geoscience, mira patrones mucho más grandes que implican las mareas las que se ven influencias dos veces al mes, cuando se producen las lunas llena y nueva.

Satoshi Ide, sismólogo de la Universidad de Tokio, y sus colegas investigaron tres registros separados tanto del terremoto de Japón, California y el mundo entero. A los 15 días que preceden a cada sismo, los científicos les asigna un número que representa el esfuerzo relativo de mareas en ese día, siendo el día 15 el que representa el índice más alto. Ellos encontraron que los grandes terremotos como los que afectaron a Chile y Tohoku-Oki se produjeron cerca de la hora de máxima de deformación de las mareas – o durante las lunas nueva y llena, esto es cuando el Sol, la Luna y la Tierra se alinean.

Según los investigadores, un terremoto que se produzca en un momento de alta tensión de la marea, tiene más probabilidad de que sea de una magnitud 8 o superior.

“Esta es una manera muy innovadora para abordar esta cuestión largamente debatida,” dice Honn Kao, un sismólogo del Servicio Geológico de Canadá y de los Recursos Naturales de Canadá en Sidney. “Nos da algo de sentido en la posible relación entre el estrés de las mareas y la ocurrencia de grandes terremotos.” Tal vez la presión adicional de las mareas, dice, podría ser el último factor que empuja a una falla geológica a la ruptura.

El estudio actual no significa una conclusión al respecto ya que muchos factores que contribuyen a desencadenar un terremoto.

Sin embargo, “los resultados son plausibles”, dice John Vidale, sismólogo de la Universidad de Washington en Seattle.

 

Weitzler

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