En un discurso pronunciado en el marco del encuentro ENADE, el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Andrés Santa Cruz hizo una fuerte crítica a la agenda del ejecutivo durante el 2014, el cual ha estado marcada por las reformas, la incertidumbre económica, el conflicto en la araucanía entre otras.

Las palabras de Santa Cruz comenzaron con una crítica a las malas prácticas que han mostrado algunas empresas pero señaló que esos hechos no pueden generalizar a un sector importante para el desarrollo del país.”En un país con instituciones fuertes y serias como el nuestro, es una estrategia miope vilipendiar el rol de la empresa, como también lo es hacerlo respecto del rol del Estado”, enfatizó”.

Al respecto Santa Cruz manifestó que “los empresarios no podemos permitir que se construya un relato que no reconozca nuestro aporte o que destruya nuestra imagen. No podemos permitir que se nos pretenda excluir de áreas claves como educación o salud. Ni menos criminalizar al sostenedor que desarrolla un emprendimiento educativo por el cual recibe legal y legítimamente una justa retribución. No podemos permitir tampoco que se instale la percepción de abuso generalizado. Eso no es así”, puntualizó.

Con respecto a la Reforma Tributaria, Santa Cruz dijo que “esperábamos un proyecto tributario que, junto con lograr la recaudación de fondos permanentes para gastos permanentes, incentivara la inversión y el ahorro. Y una apertura al diálogo que permitiera buscar las mejores alternativas para alcanzar ese fin. Pero vaya sorpresa la que nos encontramos… A poco andar, empresarios, expertos, economistas, líderes de opinión y parte importante de la ciudadanía tuvimos que advertir que los cambios que se proponían tendrían efectos críticos en la inversión, el crecimiento, el empleo y el bienestar de las personas. ¡Y de diálogo, ni hablar..! Finalmente, una vez en el Senado, se dio el tiempo y el espacio para llevar adelante una discusión más profunda en el seno de la Comisión de Hacienda, lo que culminó en un acuerdo que reflejó una actitud dialogante de sus protagonistas, lejos de la pequeñez de tratar de imponer una postura particular”, dijo.

En relación a otras de las reformas emblemáticas de Bachelet, el presidente de la CPC manifestó su preocupación por el clima de polarización que, a su juicio, se ha ido generando en torno a esta reforma la que según él “en vez de convocar a todos y contribuir a la colaboración público-privada, está dividiendo a la sociedad y oponiendo un tipo de colegios frente a otros, unas universidades frente a otras. Un régimen mixto de educación como el que tenemos en Chile desde hace más de cien años, supone reconocer el igual valor de todo tipo de sostenedores e instituciones, misiones y proyectos, que cumplan con las exigencias de la ley y presten un servicio educacional de acuerdo con los estándares definidos por la autoridad”, señaló.

Otro de los temas abordados en su alocución en Casa Piedra, fue el relacionado con la reforma laboral en el cual cuestionó la iniciativa señalando que con dicha iniciativa diciendo que “los cambios en el mercado del trabajo deben adecuarse a las necesidades y demandas de los tiempos que corren, buscando mejorar el marco en que se desarrollan las relaciones laborales, además de avanzar en nuevas formas que flexibilicen las relaciones de trabajo, como es la modificación al sistema de indemnizaciones por años de servicio”.

La reforma a la constitución también fue uno de los aspectos abordado por el representante de los empresarios como “la mayor de todas las incertidumbres. Criticando la iniciativa calificando como un “error caer en la ingenuidad de creer que para avanzar hay que desmantelarlo todo, en ese afán de cambios refundacionales y precipitados, que a ratos aparece en algunos círculos radicalizados”, manifestó.

Santa Cruz también abordó la incertidumbre generada por la amplia agenda de reformas del gobierno, lo que dijo “ha tenido efectos anticipados en la inversión”. Señalando que “mientras en política macroeconómica Chile está en la frontera de la mejor práctica internacional y existe un importante consenso interno respecto a ellas, a la hora de avanzar en políticas microeconómicas y sectoriales nos hemos quedado atrás, existiendo rigideces, trabas, mercados con escasa competencia y debilidades profundas en innovación y emprendimiento. Todo esto ha derivado en un bajo nivel de productividad en los últimos años”, finalizó.

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