En Fiestas Patrias:  fomentemos el consumo de carne nacional expendida sólo en carnicerías o locales autorizados

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Por Prof. Dr. Víctor Alvarado Lacrampe, Médico Veterinario Director Escuela Medicina Veterinaria / Universidad Santo Tomás – Puerto Montt

Llega septiembre,  las fiestas  patrias y la primavera y junto con ello aparece en la mayoría de las personas, las ganas de reunirse a compartir y  celebrar junto a  familiares y amigos, alrededor de un buen asado, idealmente que sea a la parrilla o a las brasas.

¿Pero qué significa comerse un buen asado? Desde el punto de visto médico veterinario me parece que siempre es bueno enseñar a las personas a consumir productos de buena calidad, inocuos a su salud y que en lo posible tengan un precio justo en relación a su calidad, pero lo más importante, es  que sean adquiridos en el comercio establecido. Por ningún motivo puede arriesgarse a comprar carne de dudosa procedencia, porque, aparte de ser un delito, el riesgo para usted y su familia es demasiado grande.

Es por la mayoría conocido que la carne (vacuno, cerdo, cordero pescados y aves) es un producto altamente sensible a la manipulación y en especial a la pérdida de la cadena de frío, razón más que suficiente para evitar adquirirla en la calle,  ferias libres, mercados exteriores o simplemente entre los amigos, aprovechando las aparentes “ofertas” que suelen aparecer, especialmente en estos días previos a las fiestas que se avecinan.

Si el producto ha sido mal manipulado y además es de dudosa procedencia, lo más probable es que además sea de mala calidad (carne dura, fibrosa, mal desangrada, no reposada, no tipificada, etc.), sin tener a quién reclamarle luego. Pero, lo peor es que estaremos exponiendo a graves riesgos sanitarios a nuestros amigos y familiares, los que pueden ir desde una simple gastroenteritis y diarrea, hasta complejos problemas por cuadros severos de intoxicaciones alimentarias, fiebre tifoidea, hepatitis, estafilococosis, por nombrar sólo algunas en el caso del consumo de carne bovina. Si por el contrario se trata de carne de cerdo, debemos agregar además, la posibilidad de que la misma esté contaminada con larvas  del agente parásito de la triquinosis, vale decir de Triquinella spiralis, enfermedad muy grave y que se agrupa dentro de aquellas perteneciente al grupo de las  temidas Zoonosis (enfermedades que se transmiten de los animales al hombre).

Las carnicerías locales  son la principal alternativa

La compra de carne en lugares tradicionales como lo siguen siendo  las clásicas carnicerías de barrio, tiene muchas ventajas. Es así que para que una carnicería ofrezca carne al público, ésta    debe provenir de animales sanos, beneficiados  en mataderos establecidos, los que por ley son supervisados por la Autoridad Sanitaria competente (Servicio de Salud) y el Servicio Agrícola y Ganadero-SAG. Por lo demás estos recintos de beneficio  cuentan con los permisos para su funcionamiento. En efecto, para que un matadero funcione necesitará por ley la inspección de un médico veterinario autorizado, de manera tal de asegurar que el producto que sale a las carnicerías  para ser ofrecido a la ciudadanía, está absolutamente  en regla y cumple así con la normativa sanitaria. Esto sin duda garantiza la calidad del producto, recordando al consumidor por ejemplo que la carne debe estar refrigerada, debe tener un agradable olor a carne, su grasa característica  y por ningún motivo puede presentar marcas o manchas que indiquen que ha sido golpeada o aparentemente mal desangrada. De más está decir que un buen asador o parrillero  chileno, sabe de sobra dónde comprar la carne y sus subproductos, lo que no sólo le permita lucirse al momento de cocinarla, sino que lo que es más importante, no colocará en riesgo la salud de sus comensales.

Fomentando el consumo de carne nacional

Si todas las carnicerías establecidas y con permiso de funcionamiento se abastecen sólo de matanzas autorizadas y además se preocupan de mantener la cadena de frio y el personal que la ofrece hace una correcta manipulación del producto, el resultado será evidente: nadie se enfermará por el consumo de carnes en mal estado o de dudosa procedencia y además la calidad de la carne  debiera ser de  primer nivel.

Recordemos que el objetivo es celebrar nuestras fiestas patrias con un buen asado chileno y para ello, nada mejor que hacerlo con carne de procedencia nacional. Al comprar carne nacional en las carnicerías establecidas de nuestra ciudad, no sólo  podemos evitar problemas para la salud de las personas, sino que también estamos contribuyendo a dar un duro golpe a tanto delincuente que lamentablemente roba y faena ganado,  lo que se conoce popularmente como abigeato y que para estas fechas  suele incrementarse notablemente.

De algo estos seguro, que si nadie comprara carne y sus subproductos en la calle, entre los amigos o por algún aparente “buen dato”,  quienes cometen Abigeato o robo y matanza clandestina de animales de abasto, no tendrían a quién venderles y así estaremos contribuyendo a debilitar esta inescrupulosa red de delincuencia.

Los esforzados ganaderos de nuestra región requieren ser apoyados y la mejor forma es hacerlo precisamente en este mes de las fiestas patrias, consumiendo un buen asado tierno, rico y jugoso, cuya base sea la producción regional. De la misma manera, los carniceros establecidos, con toda su documentación al día (patente comercial, permisos sanitarios, autorización tributaria, etc.), con buena cadena de frío y personal calificado para el desposte y manejo de las carnes, merecen ser reconocidos y visitados por quiénes habitualmente hacemos del consumo de carne, una especial tradición culinaria, no sólo durante estas especiales fiestas, sino que durante todo el año.

Si usted compra carne en lugares no autorizados, aparentemente barata, de dudosa procedencia, no sólo está ayudando a cometer delito, sino que puede enfermarse junto a su familia y amigos. Esta carne habitualmente proviene de animales enfermos, muchas veces incluso en tratamiento con medicamentos y el riesgo que llegue a su mesa  con los inevitables problemas que todo esto acarrea, es muy alto.

Ley de Abigeato y sus nefastas consecuencias para quiénes se exponen

Debemos ser consumidores informados y responsable y por lo mismo hacemos este llamado a no dejarse llevar por lo barato, pues “lo barato podría resultar muy caro”, especialmente si estamos comprando carne robada, ya que debemos recordar a la ciudadanía que hace poco más de 4 años, en Julio del año 2012, se promulgó la ley 20.596 que habla sobre este tipo de delitos.

De acuerdo con esta ley, quiénes adquieren carne robada no solamente arriesgan su salud y la de sus seres queridos, sino que además serán perseguido  por los tribunales de justicia.

Recordamos a nuestros lectores que a raíz de esta  ley, las fiscalizaciones han aumentado fuertemente desde esa fecha. Durante este mes de Septiembre, se refuerza la fiscalización de los médicos veterinarios del SAG y la Autoridad Sanitaria. Se suman a ello las Fiscalías de todas las comunas, así como las policías: Carabineros de Chile y PDI. El mensaje por lo tanto es muy claro, ya que si alguien es sorprendido comprando carne robada, será inmediatamente detenido, será considerado parte de esta red de abigeato y además se le decomisará el producto.

Por lo tanto, la invitación final es entonces a celebrar como corresponde, sin perder nuestras tradiciones, pero adquiriendo siempre la carne en carnicerías y locales establecidos, prefiriendo el producto nacional  y respaldando así a nuestros ganaderos y carniceros. De usted depende tener unas fiestas patrias muy a la chilena y libres de todo riesgo, al menos desde el punto de vista sanitario.

Weitzler

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