Las importaciones mundiales de algas superan los US$800 millones anuales, con tasas de crecimiento que bordean el 20%. Japón es el principal comprador, siendo Chile su tercer proveedor.

 

Por la relevancia de ese mercado asiático en el consumo de estos productos es que Macroalgas S.A. —con apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura— está desarrollando un proyecto para el cultivo de luga negra y roja, chicoria de mar y cochayuyo para alimento humano.

 

La demanda de Japón ha aumentado en los últimos dos años, pues parte importante de sus cultivos se vieron destruidos por el terremoto del 2011, y los que sobrevivieron o que se lograron reconstruir, producen desconfianza en los consumidores por los posibles niveles de radiación.

 

Para aprovechar esta coyuntura, Macroalgas —empresa de Puerto Montt—, también a través de una iniciativa cofinanciada por FIA, ya está exportando macrocystis a  la empresa japonesa Riken, una de las principales distribuidoras del rubro.

 

“Fruto de los contactos con ésta y otras compañías, logramos identificar estas otras cuatro especies que tendrían muy buenas posibilidades”, explica el coordinador del proyecto, Patricio Chávez.

 

Para desarrollar su operación, Macroalgas S.A. cuenta con un hatchery en la localidad de Quillaipe, a 20 kms de Puerto Montt. Allí produce brotes de macrocystis y otras macroalgas de importancia comercial que permitirán abastecer de materia prima a los centros de cultivo (engorda) de macroalgas ubicados en concesiones marinas.

 

Chávez, agrega que, muchas algas tienen potencial de ser exportadas al mercado nipón, pues mediante el procesamiento se puede cambiar textura y color para asemejarlas a los productos tradicionalmente consumidos como el wakame, combu, nori y hijiki.

 

“Sin embargo, se requiere estandarización y permanencia en el tiempo de la producción, la que se consigue sólo con el cultivo, ya que la extracción de bancos naturales es estacional, requiere más proceso (limpieza) y normalmente sobreexplota los recursos lo que determina un agotamiento temprano”, detalla el coordinador.

 

Innovación incorporada

 

Si bien las cuatro algas consideradas en el proyecto han tenido distintos grados de exportación a países asiáticos, todas han sido obtenidas de bancos naturales y en general se han exportado como alginatos o derivados.

 

“La innovación incorporada en este proyecto es la implementación del cultivo masivo que permita su producción a nivel comercial. Para ello, la empresa se encuentra desarrollando experimentalmente el cultivo de esas algas, a través de la evaluación de  diferentes técnicas posibles”, comenta la ejecutiva de innovación de FIA y supervisoras de la iniciativa, Paulina Erdmann.

 

En el plan de trabajo se contempla realizar diferentes procesos a las cuatro especies producidas para la elaboración de muestras de exportación. Los procesos incluirán escaldado, en agua dulce y de mar, salado, secado, liofilizado y congelado, de acuerdo a protocolos propuestos por los importadores japoneses.

 

A través de esta oferta preprocesada, con mayor valor agregado, se apunta no sólo a obtener un mejor precio, sino que además, al controlar la producción se asegura fidelización de clientes.

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