Una obra grabada por dos chilenos en la India y Tailandia, que muestra la explotación, abuso y exterminio de una especie animal para el turismo, llega con el documental “Los elefantes no pueden saltar” que se exhibe el jueves a las 19 horas en la Sala Mafalda Mora de la Casa del Arte Diego Rivera, en una función especial programada por la Corporación Cultural con entrada liberada.

Proteger y respetar a los animales, es una tarea que de a poco las sociedades comienzan a visibilizar en todo el mundo. Los realizadores Rodrigo Sáez Molina y María José Martínez, viajaron durante 8 meses por Asia y cuando hicieron un paseo en elefante -como la mayoría de los turistas- descubrieron que el animal, además de estar en muy malas condiciones, era golpeado constantemente por su conductor (mahout). Así, comenzaron a investigar la vida de los elefantes que trabajan para el turismo y que son sobreexplotados y violentados en esta actividad.

TESTIMONIOS

A través del testimonio de 15 personajes, de diferentes nacionalidades y ocupaciones, el documental va dibujando este conflicto y sus matices, donde se muestra toda lo que representa el elefante en la cultura asiática, simbolizando el poder, la buena suerte y la adoración de su figura en la religión.
Sin embargo, esta divinización se ve contrastada con la vida real, donde los elefantes se ven obligados por los humanos a trabajar para comer y tener un lugar donde vivir, muriendo enfermos por no poder desarrollarse en su hábitat natural.
Así, “Los elefantes no pueden saltar” surge como una pieza de investigación audiovisual que busca educar sobre la relación que los humanos construimos con los animales, además de promover un turismo consciente entre las personas que van de visita a un lugar.
Hoy existen aproximadamente 50.000 elefantes en el mundo; de esos, 30 mil están domesticados y desempeñándose en el negocio del turismo. Según la Lista Roja de Especies Amenazadas, el elefante asiático está en peligro de extinción y a punto de desaparecer en estado salvaje. La luz de esperanza que muestra el documental está en los parques naturales de rescate de esta especie en Asia, donde los visitantes pueden interactuar con los elefantes desde el respeto y el amor.

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