Guillermo Morales
Weitzler

Por Natalia Piergentili Domenech, subsecretaria de Economía

Cementerio Parque Esperanza

Hoy, cuando la política está en uno de los puntos más bajos de valoración pública, la banalidad con la que se formulan juicios y opiniones, con que se analizan las causas o la debilidad de las decisiones públicas, ya no solo se restringe a las redes sociales.

Cada día, vemos, oímos… y nos sorprendemos, con agudos análisis… desde alguna tribuna privilegiada… formulando opiniones al voleo, sin antecedentes, sin análisis objetivo, y lo que es más grave, sin una racionalidad mínima para fundamentar sus juicios.

La Presidenta equivocó el diagnóstico al poner la igualdad de derechos como eje de su Programa” dirá un político de Chile Vamos…

El discurso liberal-individualista está mucho más instalado en la gente de lo que creíamos” dirá el parlamentario de centroizquierda que hace rato dejó de entender donde se fueron sus electores…

Y ojo… que la banalidad en estas opiniones políticas no es exclusiva de nuestros “servidores públicos”, porque tampoco colaboran por ejemplo: La constante argumentación respecto de que cualquier cambio debilita el crecimiento o la inversión, o los discursos voluntaristas… esos que repiten el eslogan simple de la calle… como fórmula mágica para resolver problemas complejos.

La política no es así… un buen debate público requiere análisis serios y responsables. Requiere análisis desprejuiciado y por cierto requiere datos… datos confiables y compartidos…

Por eso es tan valiosa y tan oportuna la Encuesta Bicentenario, elaborada por la Pontificia Universidad Católica, cuyos resultados conocimos recién esta semana.

¿Qué nos dice la Encuesta Bicentenario y por qué emplaza y desafía el debate político actual?

Porque dicho instrumento de medición, este año… al igual que en sus versiones anteriores… derriba dramáticamente tres mitos que oímos una y otra vez, en la derecha política, en la élite económica y en la variada opinología pseudo-académica que abunda en nuestros medios de comunicación:

La encuesta bicentenario nos dice que no es cierto que las convicciones de la ciudadanía hayan sufrido un giro hacia el individualismo… hoy existen más personas (un 38%) que creen que para progresar en la vida, se requieren garantías del Estado (particularmente en Educación y Trabajo)…y menos personas (un 31%) que creen que solo el esfuerzo personal (Emprender y trabajar duro) son suficientes para garantizar el progreso.

La encuesta también nos dice que no es cierto que las políticas públicas sean mejores y más valoradas por la ciudadanía cuando focalizan sólo en los más pobres y vulnerables… El país crecientemente ha tomado conciencia que la garantía de derechos para todos, es una forma justa para que una sociedad responda y satisfaga necesidades consideradas esenciales. La valoración del universalismo (42%) se ha incrementado 12 puntos porcentuales en los últimos años y hoy supera ampliamente a la focalización (32%) como principio de equidad.

Y…atención con esto… si atendemos la opinión de los ciudadanos… tampoco es cierto que exista una menor valoración de la igualdad, y una mayor del crecimiento… como herramientas para mejorar el desarrollo y la calidad de vida en el país…Que exista igualdad social, es tres veces más valorado en la ciudadanía, que el crecimiento sostenido (56% v/s 16%)… y esta diferencia significativa no solo, se ha mantenido, sino que se ha ido ampliando en las últimas mediciones.

Por eso necesitamos, elevar el debate y construir una mirada común… no solo sobre lo que opina la ciudadanía… sino también sobre lo que es posible… y sobre como construimos el desarrollo inclusivo y sostenible que Chile nos demanda.

Todos sabemos, derecha e izquierda, que hay cambios que nuestro país no puede seguir dilatando. Nuestro Gobierno se propuso asumir el riesgo y enfrentar estas reformas…

Podemos tener diferentes evaluaciones sobre el nivel de éxito alcanzado en cada una de ellas…y sobre los obstáculos que hemos debido enfrentar para materializarlas… Pero lo que no podemos hacer, es creer que las reformas no son necesarias, y que la ciudadanía votó el 2014 por un programa transformador… pero luego cambió de idea!!!

Esto no es así… y por eso, lo que no seamos capaces de resolver hoy, inevitablemente, serán las deudas que los chilenos cobrarán a las autoridades de mañana…

La encuesta Bicentenario sin duda es una señal potente, especialmente para quienes todavía creen que la ciudadanía puede acatar como dogma, que el mercado es el llamado a resolver todos los problemas.

Nadie que aspire a gobernar Chile puede desconocer estos resultados.

Porque Chile cambió… y es mejor que lo vayamos entendiendo!!

Weitzler

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