Más de 7 mil  aves migratorias, algunas de ellas en peligro de extinción, murieron tras sobrevolar una planta de gas natural licuado que pertence a la compañía española Repsol (75%) y la canadiense Irving Oil (25%).
El incidente se produjo en la planta Canaport, situada en la localidad de Saint John, en la provincia de Nueva Brunswick. Los ejemplares fueron incinerados por una llamarada emitida por la instalación.

El encargado ambiental de la instalación, Fraser Forsythe, confirmó a la cadena de televisión pública canadiense CBC que las muertes se registraron entre la noche del viernes y la madrugada del sábado pasados.

Según los primeros indicios, las aves fueron atraídas por el calor y la luz de la llama procedente de la torre de escape de la planta de Canaport, que tiene una altura de 30 metros.

Las llamaradas son producto del sistema para mantener la presión en la planta, mediante la quema de cantidades excedentes de gas natural.

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