Weitzler
Guillermo Morales

La cabo primero Valentina Gan, una perra labradora, a punto de cumplir cinco años en la Unidad Operativa de la Aviación Naval, una rama de la marina de guerra chilena, bajo el mando de la Cuarta Zona Naval, en el Aeropuerto Diego Aracena de Iquique, es la estrella de la institución.

Cementerio Parque Esperanza

Claro que sí, porque Valentina, no es cualquier miembro más de la marina de guerra chilena, es una perrita labradora, que debe, al igual que todos, cumplir turnos de guardia especialmente en la recepción o despacho de las aeronaves.

La información que la consigna el portal de Radio Biobio, señala que Valentina fue encontrada a principios de 2013 por miembros del Grupo Aeronaval Norte (GAN), abandonada en una calle, después de que desalmados la lanzaran al pavimento desde un vehículo envuelta en una bolsa plástica.

El grupo no solo la rescató, elevó una solicitud al comandante de la repartición para que éste autorizara la adopción de la perra, quien ahora forma parte integral de la dotación y ya con el grado de cabo primero en esa ciudad del norte de Chile.

Sin embargo, señalan sus “compañeros de combate”, la carrera de Valentina Gan (por el nombre del grupo), ya está marcada por tres faltas que han quedado registradas en su hoja de vida.

Una de ellas, es por haber roto tres pantalones pertenecientes al personal de chóferes navales; posteriormente extrajo ropa desde un armario de los miembros del equipo y la última, quedarse dormida en “horario de trabajo”, incluso frente a sus compañeros, que están preocupados por el sobrepeso que le aqueja. EFE

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