Utilizando el telescopio ALMA, Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, situado en el norte de Chile, un equipo de astrónomos ha anunciado hoy el descubrimiento de una inesperada aglomeración de monóxido de carbono en el polvoriento disco que rodea a la estrella Beta Pictoris. Esto constituye una sorpresa, ya que se supone que este tipo de gas es rápidamente destruido por la luz ultravioleta de la estrella. Algo, que probablemente sean numerosas colisiones entre pequeños objetos helados como los cometas, puede estar haciendo que el gas siga reponiéndose continuamente. Los nuevos resultados se publican hoy en la revista Science.

Beta Pictoris una estrella cercana ubicada a unos 63 años-luz de la Tierra, fácilmente detectable a simple vista en el cielo austral, ya es aclamada como el arquetipo de un sistema planetario joven. Fue una de las primeras estrellas descubiertas rodeada por un gran disco de restos polvorientos y se sabe que alberga un planeta orbitando a unos 1.200 millones de kilómetros [1].

Nuevas observaciones llevadas a cabo con ALMA muestran que el disco está impregnado de monóxido de carbono. Paradójicamente, la presencia de este gas, tan nocivo para los seres humanos en la Tierra, indicaría que el sistema planetario de Beta Pictoris podría convertirse en un buen hábitat para albergar vida. El bombardeo de cometas que están sufriendo los planetas del sistema puede estar proporcionándoles agua, lo que podría permitir el desarrollo de vida.

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