El primer ministro británico, David Cameron, insinuó el viernes que podría recomendar la salida de su país de la Unión Europea si el bloque le impide restringir el acceso de inmigrantes a los beneficios sociales que otorga la nación, pero dijo que confiaba en que no será necesario llegar tan lejos.

 

En un discurso con el objetivo de impulsar su campaña de reelección en mayo del año próximo, Cameron detalló su plan para limitar los beneficios a inmigrantes de la UE, como créditos fiscales y vivienda.

 

En una exigencia que posiblemente encuentre resistencia de líderes europeos como la canciller alemana, Angela Merkel, Cameron dijo que sus propuestas requerirán cambios en los tratados del bloque, que consagra la libre circulación como un principio fundamental.

 

Si es reelecto, Cameron prometió que renegociará los vínculos de Gran Bretaña con la UE antes de implementar un referendo sobre la permanencia del país en el bloque en el 2017.

 

El primer ministro dejó en claro el viernes que piensa que su renegociación tendrá éxito. Pero también insinuó que si falla podría defender la salida de Gran Bretaña del bloque europeo.

 

“Renegociaré un recorte en la inmigración de la UE y haré de la reforma del sistema social un requisito absoluto para renegociar”, dijo Cameron.

 

“Si tengo éxito, mi posición será, como he dicho, mantener a este país en una UE reformada. Si nuestras preocupaciones caen en oídos sordos y no podemos mejorar nuestra relación con la UE, entonces, por supuesto, no descarto nada”, afirmó.

 

Según las encuestas, la inmigración es la mayor preocupación de los votantes, muchos de los cuales piensan que genera presiones intolerables en las escuelas, hospitales y el sistema de asistencia social.

 

Los defensores del sistema dicen que la mayoría de los inmigrantes que llegan son jóvenes, con frecuencia de Europa del Este, que hallan trabajo, pagan los impuestos y exigen pocos beneficios sociales.

 

El tema ha hecho crecer la popularidad del Partido por la Independencia del Reino Unido, que se manifiesta en contra de la Unión Europea y que este mes ganó su segunda banca en el Parlamento. Muchos legisladores conservadores temen que el partido amenace sus posibilidades de reelección.

 

“Nuestras preocupaciones no son extravagantes o insensatas”, dijo Cameron. “Merecemos ser escuchados y debemos ser escuchados. No solo por el bien de Gran Bretaña, sino por el resto de Europa”, afirmó.

 

Cameron dijo que quiere que los inmigrantes de la Unión Europea con trabajo esperen cuatro años antes de acceder a los beneficios sociales y que los desempleados no puedan recibir ninguna ayuda del Estado británico.

 

En Bruselas, un portavoz de la Comisión Europea dijo: “Estas son ideas británicas y son parte del debate. Tendrán que ser discutidas sin drama, deberían ser discutidas con calma y cuidado. Depende de los parlamentarios nacionales combatir los abusos del sistema, y la legislación de la UE lo permite”.

 

Si se implementan sus propuestas, pensadas para hacer a Gran Bretaña un lugar menos atractivo para la fuerza laboral inmigrante, más de 400.000 inmigrantes de la UE se verán afectados, la mayoría de ellos en trabajos con bajos salarios.

 

La asistencia social para los hijos de inmigrantes de la UE en Gran Bretaña que viven en el exterior se frenará y los desempleados que no encuentren trabajo en un plazo de seis meses serán deportados.

 

Bajo las leyes de libre circulación de la UE, sus ciudadanos pueden trabajar en cualquier lado del bloque. Debido a esta norma, cientos de miles de personas se han trasladado a trabajar en Gran Bretaña, la economía de más rápido crecimiento del bloque.

 

Cifras divulgadas el jueves mostraron que 228.000 ciudadanos de la UE se mudaron a Gran Bretaña en el año móvil a junio, los números más altos registrados hasta ahora, añadiendo presión política a Cameron para que actúe.

Reuters

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