La joven estadounidense enferma de cáncer terminal, Brittany Maynard, ha cumplido su promesa de cometer suicidio asistido y ha fallecido pacíficamente este sábado en su domicilio de Portland, estado de Oregon, rodeada de su familia y amigos, después de ingerir la medicación conocida como letal.

La historia de esta joven de 29 años ha tocado el corazón de millones de personas en todo el mundo y ha reabierto el debate sobre la eutanasia en Estados Unidos, país donde sólo es legal la muerte asistida en los estados de Oregon, Washington, Montana, Vermont y Nuevo México.

“Maynard sufría frecuentes y largos ataques, severos dolores de cabeza y de cuello y síntomas de derrame cerebral. Como los síntomas se volvían más severos, ella decidió acortar el proceso de su muerte tomando la medicación letal”, según ha explicado la organización no gubernamental a favor de la muerte digna, ‘Compassion & Choices’ (‘Compasión & Elecciones’), de la que Maynard era portavoz.

La familia de Maynard ha pedido que los medios de comunicación respeten su deseo de velarla privadamente. “Brittany ha muerto, pero su amor por la vida y la naturaleza, su pasión y su espíritu permanecen”, ha afirmado la presidenta de ‘Compassion & Choices’, Barbara Coombs.

Coombs ha añadido que “en memoria de Brittany, debemos hacer lo que realmente es importante. Decirles a aquellos que amamos cuánto los queremos” y ha asegurado que seguirán trabajando para “darles a todos los estadounidenses la oportunidad de acabar con sus vidas”.

UNA VIDA A MEDIO CAMINO

Maynard nació en 1984 y se casó con Daniel Diaz en septiembre de 2012. El año pasado, el día de año nuevo, Maynard recibió el diagnóstico de que tenía un tumor de cerebro incurable, con una estimación de tiempo de vida de meses.

Enfrentando esta terrible enfermedad y sus dolores, Maynard decidió vivir cada día de forma plena, viajando y manteniéndose físicamente activa y ocupada. Después de que su médico le dijese que no podría caminar en cuestión de semanas, escaló diez millas a través de los campos helados de Alaska con su mejor amiga, meses después del diagnóstico.

Además, la joven viajó alrededor del mundo y fue voluntaria en orfanatos en Kathmandu, Nepal, además de en organizaciones de rescate animal. “Creía en la compasión, la igualdad, y que la gente recordaría sobre todo cómo les hiciste sentir en la vida”, según ha compartido su familia en el obituario que han escrito sobre Maynard.

En su último mensaje, Maynard quiso compartir una nota de agradecimiento a todos sus amigos por su entendimiento y apoyo y la experiencia compartida de una vida hermosa: “Las personas que aprecian la vida y dan gracias son más felices. Si cambiamos nuestros pensamientos, cambiamos nuestro mundo. Amor y paz para todos vosotros”, así se despidió Maynard, dejando atrás su cáncer y una vida que se le escapaba.

SU ENFERMEDAD

Maynard fue diagnosticada este enero de un gliobostoma, un tumor de cerebro, y más tarde descubrió que sólo tendría seis meses de vida. El gliobostoma multiforme es la más agresiva y letal forma de cáncer, ya que crece y se expande a otras formas del cerebro de forma muy rápida.

Por eso, tras conocer su diagnóstico, se trasladó de su casa en San Francisco a Oregon, que en 1997 se convirtió en el primer estado de Estados Unidos en permitir el suicidio asistido. Su historia ha inspirado a muchos y ha reforzado el debate sobre el derecho a que los enfermos terminales decidan cómo morir.

Como Maynard solía decir: “Quiero ver un mundo donde todos tengan acceso a la muerte con dignidad, como yo. Mi viaje es más fácil porque tengo elección”. Por eso, dedicó sus últimos meses a compartir su experiencia con todos sus seguidores y realizó un vídeo, que tiene más de nueve millones de visitas, en el que pide la muerte con dignidad.

EP Notimerica

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