Durante su reunión mensual de política monetaria, el Banco Central acordó mantener la tasa de interés de política monetaria en 3,5%.

Su decisión se basa en que, respecto al plano externo, los movimiento de los mercados financieros han estado dominados por las perspectivas sobre lo que hará la Reserva Federal en su reunión de la próxima semana. Además, las condiciones monetarias y financieras siguen siendo favorables y las tasas de interés de largo plazo se mantienen bajas.

Respecto a la actividad, la entidad indicó que destacan la debilidad de los datos recientes en Estados Unidos y los mejores registros en China, sumado a que los precios del cobre y del petróleo están a en niveles similares a los de un mes atrás.

En tanto, en el plano interno, la variación anual del IPC descendió a 3,4%, en línea con lo previsto: las expectativas de inflación a dos años plazo permanecen en 3%; los datos parciales del tercer trimestre apuntan a un crecimiento acotado de la actividad y la demanda, coherente con el escenario base del IPoM.

Junto con ello, los índices de confianza permanecen en niveles pesimistas y el mercado laboral sigue dando cuenta de un deterioro gradual, con una tasa de desempleo que aumentó levemente.

Desde el Banco Central indicaron que “el Consejo reafirma su compromiso de conducir la política monetaria con flexibilidad, de manera que la inflación proyectada se ubique en 3% en el horizonte de política. Cambios futuros en la TPM dependerán de las implicancias de las condiciones macroeconómicas internas y externas sobre las perspectivas inflacionarias”.

Weitzler

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