(Reuters).- Las autoridades de Washington D.C. se preguntaban este martes cómo un veterano militar estadounidense con un historial de roces con la ley logró obtener autorización para entrar a una base naval donde mató a 12 personas antes de que la policía lo abatiera a tiros.

El sospechoso, Aaron Alexis, un contratista de la Marina de 34 años de Fort Worth, Texas, entró al Washington Navy Yard el lunes por la mañana y abrió fuego, desatando el pánico en la base que está a sólo 2,5 kilómetros del capitolio y a 4,8 kilómetros de la Casa Blanca.

Los investigadores aún intentan dar con un motivo. Alexis había recibido autorización para entrar en la base ubicada en la ribera del río Anacostia pese a dos roces con la ley -que involucraron armas- y a haber sido dado de baja de la marina en el 2011 tras una serie de incidentes de mal comportamiento.

“Realmente cuesta creer que alguien con un historial tan teñido como este hombre pueda obtener autorización para contar con (…) credenciales para entrar a la base”, dijo el alcalde de Washington, Vincent Gray.

Agregó que los recortes de presupuesto en Estados Unidos podrían haber llevado a escatimar recursos destinados a chequeos rigurosos.

“Obviamente, 12 personas han pagado el precio definitivo por lo que sea que haya permitido que este hombre entrara a la base”, añadió Gray.

CNN informó que Alexis había contactado recientemente a dos hospitales de veteranos y que se cree que buscaba ayuda por problemas psicológicos.

Al personal militar usualmente se le prohíbe llevar armas dentro de instalaciones militares en Estados Unidos, pero la mayoría de las personas con las credenciales apropiadas no son registradas en forma rutinaria por porte de armas.

Weitzler

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