Guillermo Morales
Guillermo Morales
Weitzler
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Las potencias occidentales dijeron el sábado que sus ataques con misiles golpearon al corazón del programa de armas químicas de Siria, pero parece poco probable que la ofensiva frene los avances del presidente Bashar al-Assad en el marco de una guerra civil de siete años en el país.

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Estados Unidos, Reino Unido y Francia lanzaron 105 misiles durante la noche, en represalia a un supuesto ataque con gas venenoso en Siria, e impactaron lo que el Pentágono describió como tres instalaciones de producción de armas químicas, incluyendo un centro de investigación y desarrollo en el distrito de Barzeh en Damasco y dos cerca de Homs.

El bombardeo fue la mayor intervención de Occidente contra el presidente sirio, Bashar al-Assad, y su aliado Rusia, pero los tres países dijeron que los ataques se limitaron a las capacidades de armas químicas de Siria y no buscan derrocar a Assad ni intervenir en la guerra civil.

Es poco probable que el ataque aéreo, denunciado por Damasco y sus aliados como un acto de agresión ilegal, altere el curso de una guerra que enfrenta a numerosas facciones y ha dejado al menos medio millón de muertos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que la operación fue un éxito.

En un mensaje en Twitter, Trump escribió “Misión cumplida”. Las mismas palabras que usó en 2003 el presidente George W. Bush para describir la invasión de Estados Unidos a Irak, las que fueron motivo de burla luego de que la violencia en el país se prolongó durante años.

“Creemos que al impactar en particular Barzeh, atacamos el corazón del programa de armas químicas sirias”, dijo el teniente general Kenneth McKenzie a los periodistas en el Pentágono.

Sin embargo, McKenzie reconoció que aún quedan elementos del programa de armas químicas de Siria y que no podía garantizar que el país no sea capaz de realizar un ataque químico en el futuro.

En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad en Nueva York, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, sostuvo que Trump le dijo que Washington estaba “totalmente listo” para atacar a Siria otra vez si Assad usaba armas químicas nuevamente.

Los países occidentales dijeron que la ofensiva buscaba prevenir nuevos incidentes con armas químicas en Siria, tras un supuesto ataque con gas venenoso el 7 de abril en Duma que dejó 75 muertos. Los países concluyeron que el gobierno de Assad era responsable por esto.

En Washington, un funcionario de alto rango del Gobierno dijo el sábado que “si bien la información disponible es mucho mayor sobre el uso de cloro, tenemos información suficiente que también apunta al uso de sarín” en el ataque.

Hablando en una cumbre en Perú, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, se mostró menos seguro sobre el uso de sarín, afirmando que Washington podría determinar que se usó junto al cloro.

“RESISTENCIA” DE ASSAD

Diez horas después de los ataques aún emanaba humo desde los restos de cinco edificios destruidos en el Centro de Investigación Científica Sirio, en Barzeh, donde según un empleado se investigaban y desarrollaban compuestos médicos.

No hubo reportes inmediatos sobre víctimas.

Siria divulgó un video mostrando el destruido centro de investigación, pero también uno del presidente Bashar al-Assad llegando al trabajo como de costumbre, con la leyenda “mañana de resistencia”.

Durante los últimos años, la ayuda militar de Rusia e Irán ha permitido a Assad aplastar a los rebeldes que buscan derrocarlo.

Estados Unidos, Francia y Reino Unido han participado durante años en el conflicto en Siria, pertrechando a los rebeldes, bombardeando a combatientes de Estado Islámico y desplegando tropas en tierra para enfrentar al grupo. No obstante, se han abstenido de luchar contra el Gobierno de Assad, salvo por una ofensiva con misiles estadounidenses el año pasado.

Aunque los países occidentales han dicho durante siete años que Assad debe dejar el poder, se han abstenido de atacar a su Gobierno y carecen de una estrategia para derrotarlo.

Siria y sus aliados también dejaron en claro que consideraron el ataque un hecho aislado, que probablemente no perjudicará significativamente a Assad.

Un responsable de una alianza regional que respalda a Damasco dijo a Reuters que los centros que fueron atacados habían sido evacuados hacía días gracias a una advertencia de Rusia.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, dijo el sábado que los ataques liderados por Estados Unidos en Siria eran “inaceptables e ilegales”.

Los medios estatales sirios calificaron el ataque como una “violación flagrante de la ley internacional”. El líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, dijo que el ataque a Siria era un crimen.

Rusia había prometido responder a cualquier ataque contra su aliado, pero el Pentágono informó que los sistemas de defensa antiaérea rusos no fueron utilizados. Siria disparó 40 misiles tierra-aire, pero sólo después de que el ataque había terminado, sostuvo el Pentágono.

“Confiamos en que todos nuestros misiles alcanzaron sus objetivos”, dijo McKenzie.

La primera ministra británica, Theresa May, describió la incursión como “limitada y enfocada”, sin la intención de derrocar a Assad ni intervenir mayormente en la guerra.

Washington dijo que sus objetivos eran un centro cerca de Damasco para investigación, desarrollo, producción y prueba de armas químicas y biológicas, otro de almacenamiento de armas químicas cerca de la ciudad de Homs y un tercero también cerca de Homs que almacenaba equipos de armas químicas y alojaba un puesto de comando.

El Pentágono dijo que había agentes de armas químicas en uno de los objetivos alcanzados y que los ataques habían paralizado significativamente su capacidad de producir estas armas.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió moderación a todos los estados para evitar una escalada en Siria, pero agregó que las acusaciones de un ataque con armas químicas exigen una investigación.

El organismo mundial de control de armas químicas, la OPAQ, envió un equipo para evaluar el supuesto ataque con gas de la semana pasada. El ataque del sábado tuvo lugar antes de que los inspectores tuvieran la oportunidad de reunir pruebas sobre el terreno.

Rusia, cuyas relaciones con Occidente se han deteriorado hasta niveles de hostilidad no vistos desde la Guerra Fría, ha negado que el ataque con armas químicas de la semana pasada haya ocurrido e incluso acusó a Reino Unido de escenificarlo para avivar la histeria antirrusa.

SurNoticias.cl

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