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Guillermo Morales
Weitzler
Guillermo Morales

El coordinador del Estado para la visita del Papa Francisco a Chile, Benito Baranda, sostuvo que el cuestionado obispo de Osorno, Juan Barros, acusado de ser encubridor de los abusos sexuales de Fernando Karadima, “debería haber dejado de ser obispo hace mucho tiempo”. Baranda agregó que “el daño que le está provocando a la iglesia es muy grande y existen hechos contundentes que se los entregaron al Papa”.

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Agregó que “existen hechos contundentes que se los entregaron al papa”, respecto de las acusaciones que aseguran que Barros ocultó las vejaciones que el sacerdote Fernando Karadima cometió durante décadas en contra de niños de su iglesia.

Juan Barros Madrid, nombrado obispo en marzo de 2015 por el papa Francisco, ha estado estos días en el ojo del huracán por su participación en los principales actos religiosos con motivo de la visita del papa Francisco a Chile, del 15 al 18 de enero.

Francisco, en su gira por el país suramericano, defendió al obispo y recalcó que las acusaciones en su contra “son calumnias”, lo que despertó el disgusto de las víctimas de Karadima y de la ciudadanía en general.

“El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, voy a hablar”, declaró el pontífice a periodistas de varios medios locales a su llegada a la ciudad de Iquique.

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Benito Baranda, por su parte, señaló este viernes que a las víctimas de Karadima “no se les creyó desde el principio, por lo menos en los ámbitos de la iglesia, y (el apoyo del papa a Barros) vuelve a reflotar esa sensación de no credibilidad, de exageración o engaño, lo que es mucho más grave”, criticó.

“Es como cuando un niño declara que ha sido abusado y por ser niño no se le cree. A estas personas se las ha tratado así”, dijo.

Sobre el perdón que el pontífice ofreció a todas las víctimas de abusos sexuales en su discurso en el Palacio La Moneda, Baranda sostuvo que no existen antecedentes de una disculpa similar a la ciudadanía “con la presidenta, los poderes del Estado y el cuerpo diplomático presente”.

“Busqué en Internet, pero no conozco en alguna de las visitas de este papa, del papa anterior o de Juan Pablo II, que dentro de un Palacio de Gobierno se haya pedido perdón por acciones cometidas por personas que son miembros de su iglesia”, aclaró el activista, director internacional de la organización América Solidaria.

El papa Francisco culminó ayer su gira por Chile, que lo llevó a las ciudades de Santiago, la sureña Temuco y la norteña Iquique, para después dirigirse a Perú.

Su visita al país suramericano estuvo marcada por la baja asistencia de los fieles a las homilías del pontífice y por el espaldarazo que la máxima autoridad de la iglesia católica ofreció a Juan Barros.

La llegada de Francisco a Chile reavivó el escándalo de los curas pederastas. Al respecto, la organización Bishop Accountability publicó esta semana una lista con 80 sacerdotes, clérigos y una monja acusados de abusos sexuales en contra de menores de edad en este país. EFE

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