Guillermo Morales
Weitzler
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A pocos días de la visita del papa Francisco a Chile, diversos sectores exigen al pontífice reunirse con las víctimas de abuso sexual cometidos por el clero, un tema que hasta el momento permanece ausente en la agenda de tres días de la máxima autoridad eclesiástica en el país suramericano.

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“Espero que el papa tenga un gesto con quienes denunciaron (abusos), porque ellos son verdaderos héroes al haber denunciado esto”, dijo a Efe el sacerdote jesuita Felipe Berríos.
Francisco llegará a Santiago el próximo 15 de enero, en una gira por el país suramericano que lo trasladará por Santiago, Temuco e Iquique, en el norte del país.

En dichas ciudades ofrecerá misas masivas con especial atención a la desigualdad y la pobreza, las tensiones entre el Estado y los pueblos originarios, y la creciente entrada de inmigrantes, pero el escándalo de los abusos sexuales ha quedado aparentemente fuera en esta oportunidad.

“Sería bueno un pequeño gesto, encontrarse con las víctimas de abusos sexuales. Guardo la esperanza de que el papa los escuche a ellos directamente”, remarcó Berríos, responsable en Chile del Centro de Atención Jesuita al Inmigrante y reconocido en la región por ser el fundador de la ONG Techo.

Respecto del “encubrimiento” de los casos de abusos sexuales por parte de la iglesia Católica, el jesuita aseguró que los obispos se llevan una gran responsabilidad, porque son “los jefes locales”, pero el peso recae en el nuncio apostólico, Ivo Scapolo.

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La organización Bishop Accountability publicó esta semana un listado con 80 sacerdotes, clérigos y una monja acusados de abusos sexuales en contra de menores de edad en el país suramericano, sin embargo la comisión para la visita papal no contempla actividades en esta dirección.

Uno de los casos más polémicos tiene como protagonista al sacerdote Fernando Karadima, condenado por el Vaticano a llevar una vida confinada y de oración, mientras la justicia ordinaria, pese a hallarlo culpable, lo absolvió por la prescripción de los delitos.

Berríos tildó de “triste” la justificación que dio la comisión organizadora para no reunir al papa Francisco con las víctimas de Karadima, ya que “en tres días uno encuentra espacio para abordar el tema”, dijo el jesuita.

El sacerdote se sumó con sus declaraciones a los diversos cuestionamientos que han surgido de políticos y organizaciones de víctimas de abuso sexual por parte de religiosos, quienes echaron en falta la ausencia de alguna señal por parte del Vaticano.

James Hamilton, uno de los afectados, publicó una carta abierta dirigida a Jorge Bergoglio en el diario The Clinic, en la que rechazó los “pactos de silencio” y la protección que la iglesia Católica ofrece a los miembros que cometen abusos.

“Con tu venida, Francisco, no puedo dejar de preguntarme qué pasa con las autoridades eclesiásticas y religiosas. Con el obispo de cada diócesis cuyos límites territoriales y poderes han sido designados por usted y sus predecesores”, señala la misiva.

Finalmente, Hamilton cuestiona al sumo pontífice: “Señor Francisco, ¿por qué no nos recibes? ¿No nos crees? ¿O a pesar de creernos, la consanguinidad de la curia prevalece?”, criticó.

Fernando Karadima, titular desde 1984 de la parroquia santiaguina de El Bosque, situada en uno de los barrios más acomodados de la capital chilena, forjó durante años sólidos nexos con sectores de la elite política y económica del país suramericano.

El prelado octogenario, que formó a cinco obispos chilenos y a casi medio centenar de sacerdotes, fue considerado en febrero de 2011 por el Vaticano culpable de cometer abusos sexuales.

Tres de sus víctimas formaron en 2010 la Fundación para la Confianza, cuya misión fundamental es enfrentar y luchar contra los casos de abuso sexual que se dan en contextos de confianza.

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