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Dos Esteros
Guillermo Morales

Millones de venezolanos votaban el domingo en un plebiscito contra el Gobierno de Nicolás Maduro, con el que buscan exigir al presidente socialista que llame a elecciones antes de que termine su mandato a inicios del 2019.

A pesar de que el Gobierno ha insistido en que la consulta no es vinculante y tampoco cuenta con el aval del Consejo Nacional Electoral (CNE), la Constitución faculta al Parlamento, de mayoría opositora, a convocarla, tal como lo hizo días atrás.

En un ambiente festivo, venezolanos vestidos de blanco o enfundados en los colores amarillo, azul y rojo de su bandera salieron a votar desde las 07.00 hora local (1100 GMT) en plazas, teatros y parques en ciudades desde la costa caribeña hasta los Andes occidentales.

Y, más de tres horas después de la hora prevista para el cierre del proceso, el 66 por ciento de las mesas aún se mantenían abiertas porque todavía había electores en las filas, dijo la oposición.

“Queremos que en este país haya un cambio político. Los venezolanos estamos mayoritariamente en contra del fraude (de la) Constituyente”, dijo el líder opositor Henrique Capriles después de depositar su voto.

“La clave de hoy es la participación. Mientras más participación haya, mejor para todo lo que queremos los venezolanos”, agregó el dos veces candidato presidencial quien luego adelantó que la participación estaría cercana a los 7,5 millones de electores.

Analistas han calculado que la participación estaría en torno a los 10 millones de personas. En las últimas elecciones, las parlamentarias del 2015, la oposición obtuvo 7,7 millones de votos logrando romper la supremacía del chavismo en el Congreso.

En zonas del oeste de la capital, antiguos bastiones del movimiento fundado por el fallecido Hugo Chávez, también se movilizaron miles para votar en contra de la iniciativa de Maduro de elegir a fines de julio una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la carta magna.

En esa zona el plebiscito se tiñó de sangre luego de que hombres armados simpatizantes del oficialismo abrieron fuego cerca de un centro de votación en la barriada de Catia, donde cientos de opositores se congregaron para sufragar.

La Fiscalía confirmó la muerte de Xiomara Scott, de 61 años, mientras que otras cuatro personas resultaron heridas.

En el exterior, al menos un millón de venezolanos salió a votar en restaurantes, plazas, clínicas e iglesias en más de 200 ciudades, en una jornada que según los promotores atrajo una participación mayor a la esperada.

La consulta popular, organizada por los partidos de oposición y la sociedad civil, pregunta además si la población apoya la intervención de las Fuerzas Armadas para “restituir el orden constitucional” y si desea un gobierno de unión nacional.

“Esta es la demostración de que el pueblo es quien echará a patadas a quienes nos tienen con hambre y desesperanza”, dijo Rafael Betancourt en Barinas, ciudad natal de Chávez.

“Esta gente votó por Chávez, se cansó de él y de sus herederos. Maduro lo ha hecho muy mal y ahora pretende, con una Constituyente fraudulenta, ganar tiempo. Pero el tiempo se acabó”, agregó, acompañado por su familia.

“La Constituyente Va”

Venezuela atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente. A la aguda recesión económica -con inflación de tres dígitos y escasez de bienes- se le suma una ola de protestas antigubernamentales que acumula tres meses y casi 100 muertos.

La oposición sostiene que Maduro ha llevado al país petrolero a una “dictadura” que apresa a disidentes y viola los derechos humanos. Por su parte, el sucesor de Chávez asegura que sus adversarios sólo buscan derrocarlo.

Con el objeto de crear las condiciones para pacificar el país, el mandatario de 54 años convocó a la Asamblea Nacional Constituyente, cuya votación se llevará a cabo el 30 de julio.

“Una participación excepcionalmente grande podría inducir a Maduro a retroceder en su plan de la Asamblea Constituyente si es que siente que carece de suficiente apoyo interno”, dijo la firma Eurasia en una nota a clientes.

Sin embargo, el exchofer de autobús ha minimizado el impacto que pueda tener la consulta opositora diciendo que “la Constituyente va; llueve, truene o relampaguee”, y el domingo convocó a un simulacro electoral de cara a la votación.

Miembros del partido gobernante han adelantado que la oposición pretenderá inflar los números de participación en la consulta popular, ya que ninguna institución la supervisará. Lo mismo ha dicho la oposición sobre el ensayo electoral oficial.

Además, la destrucción de los cuadernos electorales para asegurar el secreto del voto impedirá contrastar los resultados, se quejaron desde el oficialismo.

Maduro tenía previsto participar del simulacro, aunque no lo hizo, en un centro de votación en la barriada de Catia, a escasas cuadras de donde se produjo el tiroteo y cientos tuvieron que correr a refugiarse en una iglesia cercana.

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