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Guillermo Morales

Recientemente, el Centro de Investigación y Desarrollo de Alimentos Saludables del Instituto de Tecnología de la Fundación UADE publicó los resultados de una investigación -liderada por el ingeniero Pablo Rosito- donde se asegura que más del 60% de los filetes de salmón rosado -denominación utilizada en el país trasandino-, que son importados casi en su totalidad desde Chile y que se comercializan en pescaderías de la ciudad de Buenos Aires, contienen presencia de antibióticos.

De acuerdo con lo detallado por el Instituto, dicha conclusión se produce luego de analizar más de 100 muestras provenientes de 38 comercios de la Capital Federal y detectar que 66% de los casos presenta restos de flumequina y, principalmente, clorhidrato de oxitetraciclina, ambos compuestos de los antibióticos utilizados en los centros de cultivo para contrarrestar enfermedades que provocan la muerte de los peces, mayoritariamente por Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS), patología bacteriana presente en Chile y no así en Noruega, que es el principal país salmonicultor del mundo.

El estudio afirma que los “salmones presentan residuos de antibióticos superiores al límite permitido por el CODEX Alimentarius Internacional (Código Alimenticio) y pueden provocar consecuencias negativas en la salud de quienes los ingieran”.

Más adelante, subraya que el “consumo no intencional de medicamentos a través de residuos presentes en los alimentos que ingerimos puede generar una selección de bacterias resistentes a los antibióticos, que en un futuro serán más complicadas de eliminar del organismo ya que contrarrestarán los efectos de las medicinas, por lo que la persona afectada sería más propensa a contraer enfermedades”.

Durante 2016, el consumo de pescado en Argentina anotó 7,2 kilos per cápita, y el salmón fue uno de los más demandados gracias a sus propiedades para contrarrestar -entre otras cosas- enfermedades cardiovasculares; esto, porque ayuda a disminuir los niveles de colesterol malo y a normalizar los triglicéridos.

Declaración de SalmonChile

Luego de conocer la información emanada desde la Fundación UADE, la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), a través del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal), emitió una declaración donde dijo verse en la “obligación de hacer importantes precisiones”.

A continuación la reproducimos íntegramente:

Chile no exporta salmón rosado a ninguno de sus 75 mercados de destino (‘salmon pink’ y/o Oncorhynchus gorbuscha), especie a la que se refiere la prensa argentina.
En nuestro país existen exigentes y acuciosos mecanismos de fiscalización por parte de la autoridad para acreditar la calidad e inocuidad de nuestros productos de exportación. En los últimos cuatro años, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y el Ministerio de Salud (Minsal) han tomado y analizado más de 6.500 muestras de salmón producido en Chile (aproximadamente 1.700 por año) sin encontrar en ninguna de ellas incumplimientos a la normativa nacional ni de los mercados de destino.
Estos muestreos oficiales se realizan bajo las más avanzadas técnicas de laboratorio, las cuales son aprobadas y auditadas por las autoridades competentes de cada mercado. Y, en paralelo, las empresas asociadas a nuestro gremio toman anualmente cerca de 80.000 muestras, justamente para garantizar la calidad de sus productos.
En Chile, el uso de medicamentos en la industria acuícola está regulado por el Reglamento de Medidas de Protección, Control y Erradicación de Enfermedades de Alto Riesgo para las Especies Hidrobiológicas, también conocido como Reglamento Sanitario para la Acuicultura (RESA), el cual está normado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura.
Es importante recordar que en nuestro país el uso de antibióticos se realiza en total cumplimiento a las normas internacionales y a las recomendaciones de la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal), y están 100% aprobados en los mercados de destino. Y en el caso particular del mercado argentino, las normas están sujetas al CODEX Alimentarius y es fiscalizado por el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) de ese país.
Dado de que aún no existe información oficial por parte de la autoridad trasandina ni nacional, creemos que la información puede considerar errores, más aún si se entiende que nuestros productos cuentan con un 100% de trazabilidad sanitaria. Esperamos que esta situación no afecte nuestra profunda relación comercial con Argentina y se trate solo de un mal entendido.
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